¡No sé qué hacer con Papi!

Por Ada M. Padró González

Es un hecho, semanalmente nos llegan consultas de hijos profesionales, que trabajan, tienen su vida, su pareja, su propia familia, con la interrogante del título de esta nota. Se debaten entre llevarse a sus padres a un hogar de cuido de larga duración, dejarlos en su residencia o llevárselos a vivir con ellos. A renglón seguido, listan todos los pros y los contras de una u otra situación.
No hay duda, de que los hijos adultos enfrentan un dilema sumamente critico en cuanto a qué hacer con sus padres al momento de éstos necesitar algún tipo de apoyo especializado ya sea porque viven solos, o han enviudado, exhibiendo señales depresivas, o sencillamente porque están convaleciendo de alguna intervención quirúrgica que les ocasiona una dependencia temporera.
La realidad es que, por cuestiones legales y morales, los hijos adultos son responsables de cuidar y velar por el bienestar de sus padres. Sea el cuido en el hogar propio o en una institución privada, tomar la decisión no es fácil.
Algunos otros agravantes podrían ser:
• Un coraje reprimido, que puede explotar en cualquier momento o provocar el desarrollo de síntomas somáticos.
• Una culpa exacerbada e injustificada.
• Depresión
• Si el hijo adulto tiene una pareja, la calidad de vida de ambos puede deteriorarse.
• Puede ocurrir un desbalance en términos de lo que es verdaderamente importante versus lo que es urgente.
• Abusar de medicamentos relajantes y ansiolíticos.
¿Qué opciones hay?
• Crear un grupo de apoyo en el núcleo familiar y verbalizar los sentimientos
• Buscar opciones y evaluar en blanco y negro (por escrito) las ventajas y desventajas de las diferentes opciones
• Seleccionar las primeras dos o tres alternativas que presenten más fortalezas que desventajas
• Buscar ayuda profesional de un profesional de la salud, por ejemplo, un psico-gerontólogo.
Tomar la decisión. En la vida, la angustia aumenta mientras prolongamos la toma de decisión. Una vez tomamos la decisión, la sensación de alivio es sorprendente. Esto aplica a todos los órdenes de la vida.
Los hogares de cuido prolongado siempre serán una muy buena alternativa y los hay muy buenos. Pero esta ruta tiene sus retos.
Envejecer en su entorno habitual, en su residencia de siempre, sin duda es la opción más fuerte. Infórmese, consulte con sus familiares, tome en cuenta la opinión de sus padres, y siga el resultado de un análisis ponderado y objetivo.
Al final, es usted, como hijo adulto, quien deberá asumir las consecuencias de la decisión final.

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