Mi Punto de Vista

Dr. Edgar León

Puerto Rico necesita conectarse al mundo

En Puerto Rico, por muchas décadas, los puertorriqueños se han negado a cambiar los procesos, se han dedicado a perpetuar la burocracia en todas las agencias del gobierno incluyendo la Universidad de Puerto Rico y el Departamento de Educación. Se han negado a cambiar a un sistema automático de sistemas de gobierno, digital, rápido, fácil de usar, eficiente y costo efectivo.

En vez de hacer un cambio positivo paulatinamente, se han encargado de colocar mas personas en puestos que simplemente entorpece las operaciones y retrasar la función eficiente de las agencias. Por décadas, han usado las certificaciones, los convenios y leyes viejas para perpetuar justificar la continuidad de los sistemas dislocados y mediocres que todavía existen.

Por ejemplo: Si alguien falta al trabajo, nadie mas está autorizado a completar esas funciones de servicio lo cual retrasa el proceso haciéndolo menos eficiente y dependiente de una sola persona lo cual le sale más caro al país entero.

En todas las agencias de gobierno, existe todavía una gran cuantía de datos de papel y de forma digital que no están catalogadas ni accesibles electrónicamente. Se sabe que toda la información que se colecta en papel o digital esta duplicada en cada agencia debido a que hay que llenar formas con la misma información de las personas para solicitar un servicio. Dentro de la misma oficina hay que ir de una vitrina a otra, hay que esperar haciendo largas filas, para buscar un papel diferente que hay que ponchar.

Para comenzar, hay que unificar, simplificar y relacionar los datos y funciones que existen ahora mismo. La falta de eficiencia tecnológica cuesta mucho mas por el tiempo perdido que cambiar a un sistema moderno de datos. Hay que aumentar la eficiencia en el gobierno y en las empresas del país para poder competir con el resto del mundo.
Hay que conectar a todos los ciudadanos con una red de internet eficiente y rápida. Ya existen programas y plataformas gratis de acceso abierto para todo tipo de soluciones. La compañía GITHUB esta disponible con miles de programas de computadoras gratuitos que usted puede usar en su PC o MAC con el fin de solucionar sus problemas de control y comando de datos. Solo hay que cambiar rápido nuestra manera de pensar que todo hay que comprarlo a un precio mas caro en Estados Unidos asumiendo que va a ser un mejor programa.
Para mejorar rápidamente, Puerto Rico necesita distribuir mas fibra óptica como medio de comunicaciones en toda la isla. El continuar usando el cable de cobre existente para las comunicaciones solo seguirá siendo mas costoso, lento, requiriendo mas mantenimiento, limitando a los usuarios y evitando el progreso de todos.

Ya la fibra óptica es capas de enviar 300 millones de datos por segundo por medio de un rayo láser en un tubo flexible de cristal. Otros países como Australia, Inglaterra y Singapur que continúan poniendo fibra óptica en su país han incrementado sus comunicaciones y han adquirido mas negocios de todas partes del mundo por la internet.

Es muy simple lo que hace falta ahora. Hay que poner las redes de comunicaciones con banda ancha en todas las ciudades y pueblos de Puerto Rico. Hay que darnos cuenta que las ventas y los negocios en línea van a continuar creciendo de forma exponencial con clientes de todas partes del mundo que ya están conectados. Ahora mismo, solamente hay dos billones de personas conectadas al internet. Todavía faltan cinco billones mas que podemos competir para que sean nuestros clientes y colaboradores en el futuro.

 


 

Víctor Corcoba Herrero

¡Repudio al Dios dinero!

Aún no hemos aprendido a decir fuerte y grave, ¡no al Dios dinero!, ese que nos mueve a su antojo y capricho. Lo hemos endiosado tanto, que forma parte de nosotros como la única razón de vida, hasta el punto de que todo tiene un precio en este mundo de capitales, incluido el propio ser humano. Deberíamos haber aprendido de que hay cosas que el peculio no puede comprar. No tiene sentido ese apego a algo que nos destruye, máxime cuando hacemos un uso desfigurado del mismo, pues en lugar de contribuir a progresar, nos retrotrae a tiempos pretéritos de inútiles batallas, de hermanos contra hermanos, de familias contra familias. Pongamos como reflexión, el misterioso negocio de los mil artefactos, creciendo como jamás, mientras la ayuda destinada a la educación ha disminuido durante seis años consecutivos. En 2016 alcanzó sólo 12.000 millones de dólares, un 4% menos que en 2010, revela un estudio reciente de la UNESCO. Está visto que nos queda mucho por asimilar, ya que lo importante no es que los caminos se nos abran por nuestra riqueza, sino que hagamos el itinerario en función de nuestra entrega a los demás, y no en función de la fortuna.

Para desgracia de toda la humanidad, hace tiempo que el mundo ha dejado de educar a sus descendientes, a los que les hace aprender lenguajes diversos, pero no la verdadera expresión que nos humaniza, y que no es otra que el donarse. Ojalá que los sistemas educativos fuesen más corazón que ideas, más alma que contenidos, cuando menos para poder relacionarnos entre nosotros, más allá de las riquezas y la posición económica. Es tan profundo el endiosamiento de las finanzas, que somos una generación perdida, totalmente enclaustrada por el poder del patrimonio, sin apenas libertad alguna. Toca despertar y dar culto a la poesía. El dinero nos corrompe, nos vicia y envicia hacia horizontes verdaderamente sanguinarios. Hemos caído en el timo del Dios dinero. Ahora toca reponerse y tomar empuje hacia otro modo de ver las cosas. Para empezar, si en verdad queremos aprender a convivir en un mundo global, hay que despojarse de la codicia y ponernos todos en camino de ayudarnos, pues como ya en su tiempo decía el filósofo chino Confucio (551AC-478AC): “donde hay educación no hay distinción de clases”.

En consecuencia, rechazo totalmente a los voceros que no hallan efectivo para educación, sanidad, u otros bienes y servicios básicos; y, sin embargo, lo encuentran para avivar contiendas, comercializar armas o invertir en las doctrinas del endiosado caballero don dinero. Subsiguientemente, de nada sirve que la economía global crezca, sino se redistribuye, definiendo metas, diseñando redes de protección social, para que cualquier iniciativa llevada a cabo, imprima un buen resultado. Téngase en cuenta, además, que por ese afán de voracidad de algunos ciudadanos; la tierra, la biodiversidad, los océanos, los bosques y otras formas de capital natural, se están agotando a un ritmo sin precedentes. Desde luego, que nos falta amor y nos sobran intereses. En ocasiones, somos tan ingenuos que pensamos que el bolsillo, por si solo, nos va a sacar de esta crisis de humanidad, obviando el amor que es, realmente, la verdadera fuerza del cambio. Sospechen, por tanto, de aquel que piensa que lo metálico puede hacerlo todo, cabe desconfiar de sus palabras, pues será capaz de hacer cualquier cosa por atesorar más dividendos para sí y los suyos.

Tras esta actitud egoísta, que suele rechazar toda ética-moral, difícilmente vamos a poder cooperar en la creación de una economía mundial más perdurable e inclusiva. Todo lo contrario, la igualdad de oportunidades varía de unos lugares a otros y, de igual modo, la distribución equitativa de la carga no pasa de ser un sueño imposible, ante los efectos destructivos de la corrupción. Quizás para salir de este espíritu de podredumbre, tengamos que pasar de los esquemas trazados y reinventarnos otra manera de vivir más humilde, menos poderosa y más de servicio, porque los ilícitos explotan a los que no pueden defenderse y esclavizan. La mística española Santa Teresa de Jesús (1515-1582), lo tenía claro: “No me vendo, es el único lujo de los pobres”. Este es un buen y esplendoroso propósito. A pesar de ello, la trata de personas continua siendo uno de los negocios ilegales más lucrativos. Ya me gustaría, por ende, que borrásemos de nuestro espacio este mercado de compraventa de vidas humanas, que lo único que hacen es acrecentar una cadena viciosa de inhumanidades, que nos lleva a la perdición total.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *