Mi Punto de Vista

Roberto Ramos Perea

La necesaria verdad sobre el Ateneo Puertorriqueño 

El nuevo Ateneo Puertorriqueño está asediado por fuerzas corruptas que pretenden su destrucción.
Los que amamos la Casa de la Nación fundada por los Padres de la Patria en 1876 para la gloria de la cultura puertorriqueña, no lo permitiremos y por ello exponemos la verdad para necesario conocimiento de todos.
En abril de 2015, el Contralor emitió un devastador informe con severos y vergonzosos hallazgos de mal uso de fondos públicos contra su entonces Presidente, el Lcdo. Eduardo Morales Coll y su tesorero Rigoberto Figueroa.
Entre esos está el mal uso de más de $200,000 dólares en gastos de un plan médico suyo no autorizado por la Junta; gastos en bebidas alcohólicas, hoteles, viajes, celular y pagos a sitios web relacionados a “citas de amor”, entre muchos otros que abochornan la dignidad del Ateneo.

Morales Coll y su tesorero Figueroa, escondieron el informe a su Junta. Al la Junta enterarse de la afrenta, se pidió su renuncia en pleno, la que él concedió en una ligera carta escrita a mano, y utilizando términos de controvertible interpretación. Al otro día citaba a sus miembros solidarios con él, a una reunión donde se conspiró para que la Presidencia no le fuera entregada a Hamid Galib, quien por Reglamento debía ocuparla. Mientras, fiscales del Departamento de Justicia comienzan una profunda investigación de los manejos turbios de Morales Coll.

La Junta del Nuevo Ateneo inicia un dinámico programa de actividades, reformas y mejoras al abandonado edificio, revisión de reglamentos e imposición de rigurosos controles fiscales, reorganización de su Conservatorio de Arte Dramático y de su Archivo Nacional de Teatro y Cine y alianzas con otras instituciones culturales. El Tribunal de Primera Instancia de San Juan da victoria al Nuevo Ateneo, y Morales Coll, preso de una obsesión insana, decide acudir a otros tribunales.

Los entuertos de su Presidencia siguen apareciendo: Morales Coll había dejado de pagar el Seguro Social de los empleados; dejó de pagar planillas de Hacienda ¡durante 15 años!, nunca sometió informes corporativos y acumuló una seria deuda con el Departamento de Estado.

El último escándalo: Morales Coll y Figueroa mandaron a tasar el Ateneo Puertorriqueño y sus propiedades con la aparente intención de vender el patrimonio de la Nación a sabe Dios qué intereses, a espaldas del país y capitalizar las ganancias entre sabe Dios quiénes.

Es una vergüenza histórica que estos individuos hayan sometido a una institución de la seriedad del Ateneo, a la humillación de ser investigada por el Departamento de Justicia por unos actos fiscales degradantes e irresponsables.

Estos frívolos procesos legales interpuestos por este egocéntrico anti- puertorriqueño, nos obligan a apelar al máximo foro del país, el Tribunal Supremo, para evitar que Morales Coll vuelva a ocupar la Presidencia. ¿Cómo devolver la presidencia del Ateneo a un hombre que se aprovechó de él de las más traperas maneras?

Ofender y humillar el alma de Puerto Rico que guarda el Ateneo, no puede ser premiado. Porque si algo nos queda aún de puro, es precisamente el alma que en esta casa pusieron los Padres de la Patria Puertorriqueña. Y en esa alma, la verdad es derecho.

 


 

Víctor Corcoba Herrero

La vida como diversidad de timbres y tonos 

A poco que nos adentremos en la vida, observaremos que toda ella rebosa variedad, y esto es lo que verdaderamente nos entusiasma; el conocer, el explorar otros horizontes. De ahí, lo importante de superar divisiones, de comprender y de dejarnos entender por toda existencia. Globalizado el mundo, sabemos que las tres cuartas partes de los conflictos tienen una dimensión cultural. Está visto que todos tenemos algo que aportar.

La exclusión no es de recibo. No me cansaré de vociferarlo, nadie sobra, todos somos necesarios y precisos. La cohesión de los moradores, aparte de ser algo vital para encauzarnos en lo armónico, también nos enriquece intelectualmente, moralmente y espiritualmente. La sabiduría, fruto de lo vivido, no se alcanza recluído en los centros de pensamiento, sino compartiendo vivencias y convivencias, que es lo que nos ayuda a vivir, reconociendo nuestra propia ignorancia. En consecuencia, este sinfín de entretelas, con sus pulsos y sus pausas, o si quieren de andantes poemas, son el efectivo motor del desarrollo de la especie pensante, que deshumanizada será un infierno para sí misma.

Todos estamos llamados a aceptarnos mediante gestos reales en nuestro día a día y a combatir la polarización y los estereotipos para mejorar el entendimiento y la cooperación entre las gentes de diferentes ritmos y rimas.

Precisamente, un informe reciente, publicado en enero de 2017, sobre Intolerancia Religiosa en Brasil, nos indica que el planeta vegeta una ola creciente de intolerancia y de restricciones al ejercicio del derecho a la libertad religiosa y de credo. Ojalá aprendiésemos la lección desde uno mismo, puesto que si cada cual es imperfecto y requiere de la bondad de los demás, también nosotros tenemos que tolerar los defectos de los otros, quizás hasta lograr ser ese poema interminable y perfecto, con el que todos soñamos.

El arte, como la poesía, o la ciencia, pueden ayudarnos a interpretar este pluralismo con coherencia y a luchar contra las desigualdades reinantes en este mundo frío, encorsetado en las tecnologías y que cada amanecer siente menos ante el sufrimiento del prójimo. De aquí la necesidad de unir, ya no solo la justicia y el bien común, también otro espíritu más trascendente que nos devuelva nuestra capacidad de asombro, de reconocer el orden natural, o sea, de la poesía a la que se llega por la senda de lo auténtico, del reír a mandíbula abierta y del llorar a lágrima viva.

Nuestra historia, por consiguiente, no sólo se verifica en esa multitud de versos, sino que, gracias a ellos, se concentra una fuente de renovación de las ideas, adquiere sentido nuestro caminar al vernos y sentirnos iluminados por la veracidad, que es lo que realmente nos permite abrirnos y concebir nuevos modos de pensar. A mi juicio, además, hemos de estimular mucho más la creatividad conjunta, pues de nada sirve desarrollar en las nuevas generaciones ese afán aperturista de nuestras lenguas, culturas y religiones, si luego actuamos contrariamente a lo que predicamos.

No olvidemos que cada caminante necesita hallarse con su pulsación, y rehacerse junto a los suyos. La cuestión no es sentirse cercano junto a los otros, sino acompañado por esa percusión del alma, que nos ayudará a poseer una convivencia cívica, pero también a hermanarnos, en la medida que confluyan nuestras níveas emociones, sabiendo que el interés mercantilista jamás ha forjado uniones duraderas. Por tanto, pienso, que ha llegado el momento de revisarnos, de injertarnos nuevos compromisos, apoyándonos en las experiencias positivas de nuestros predecesores.

Tras el derrumbe de nuestro endiosamiento actual, no hablaremos tanto de desarrollo y si de generosidad, puesto que vivimos en un estado al borde de todos los límites, de recursos limitados, junto al proceder de algunos que lo acaparan todo. Por otra parte, está muy bien eso de ser distintos y de considerarse análogos, pero de nada sirven los dichos, si el corazón no es el que habla. La experiencia de la infinidad de aires está en la comunicación y en la comunión de todos, y como tal, pertenece a toda existencia humana, que será más perfecta, en la medida en que cada cual se entregue a esa búsqueda de la verdad y el bien, haciendo un uso adecuado de los múltiples patrimonios del planeta, entre ellos la disparidad de tonos y timbres cohabitando.

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