Mi jefe es más tonto que el tuyo

Fernando Laviña – desde España

Nuestros Jefes de Gobierno son el exponente máximo de cómo se cumplen las cinco Leyes de la Estupidez Humana.
Llamamos tonto, al que hace y dice tonterías, de manera continua. Cuando un tonto tiene responsabilidades de Gobierno, las consecuencias de sus decisiones las sufrimos los demás. Si esas consecuencias se traducen en pérdidas de vida y hacienda, las tonterías de los jefes se convierten en un catalizador del sufrimiento. La pandemia ha puesto en primera línea de la carrera por el Gran Tonto Internacional, a varios jefes de gobierno. Hay un consenso generalizado sobre una realidad: en política los mediocres pueden llegar lejos, sobran los ejemplos. En la realidad política internacional, existe el campo de cultivo ideal para que los mediocres crezcan, es el llamado populismo. Hoy en día gracias al auge del populismo vemos como se cumple la primera de las leyes. Siempre, e inevitablemente, todo el mundo infravalora el número de tontos en circulación”. La clasificación de GTI, Gran Tonto Internacional está muy reñida. Hay candidatos de izquierda y de derecha, de Europa y de América.
De habla española, portuguesa e inglesa. Eso confirma la ley número dos: “La probabilidad de que determinado Jefe de Gobiernos sea tonto es independiente de cualquier otra característica, incluida su ideología. En todas las clasificaciones internacionales de Jefes de Gobiernos Tontos, aparecen los siguientes candidatos: Dos anglosajones, uno en Europa y otro en América del Norte. Tres latinos, dos de habla hispana y uno de habla portuguesa. De los hispanos uno es Jefe de Gobierno en Norte América y otro en la Península Ibérica.
Los jefes de gobierno, que están compitiendo de manera entusiasta por el galardón del Gran Tonto Internacional, cumplen perfectamente la tercera ley. Un tonto es capaz de ocasionar pérdidas a otra persona o grupo sin que él se lleve nada, o incluso salga perdiendo.Creo que el Jefe de Gobierno del Reino Unido, Boris Johnson, está especialmente dotado y activo para hacer realidad esta regla, le sigue muy de cerca, Bolsonaro.Nosotros los ciudadanos de a pie somos los que sufrimos las consecuencias de nuestros votos. A todos los Jefes de Gobierno, les hemos votado, y a veces, les hemos votado de manera reiterada y repetida. Por eso somos responsables de la validación de la cuarta ley, la que dice que los no tontos siempre infravaloran el poder dañino de los tontos.De todos los tontos el que causa peor impacto es el llamado tonto trabajador. Es capaz de hacer y decir más tonterías en menos tiempo. Si tu jefe es un tonto pero vago, eso que sales ganando. La inspiración y metodología de este comentario rinde homenaje a Carlo Maria Cipolla y su gran ‘Las leyes básicas de la estupidez humana’
Permanezcan atentos a la próxima apertura y los resultados de esta gran encuesta internacional. No podemos garantizar que el más tonto dimita. Un saludo

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