Más de 70 años endulzando la vida de los sangermeños

Por Sujeily Ortiz Vázquez | Twitter: @sortizpr

Por alrededor de 70 años, Don ‘Pancho’ –como cariñosamente es conocido- en el barrio Sabana Eneas en San Germán, se levantaba fielmente antes de que saliera el sol acompañado de una tacita de café, que le prepara su esposa a trabajar en lo que fue la venta de dulces frente a la escuela de la comunidad, Segunda Unidad Galo Rosado.

Desde este próximo agosto las cosas para Don ‘Pancho’ no serán igual; puesto que la misma escuela en donde trabajo por más de 70 años se encuentra en la lista oficial de cierre para este próximo año escolar.

Con un rostro de mucha nostalgia, Don ‘Pancho’ recordaba la felicidad que le daba su “esquinita”, como así mismo él la llama. En esa misma esquina laboraba su padre, pero para aquel entonces su papá se dedicaba a vender pan y dulces.

Su tiendita frente a la escuela en Sabana Eneas es un tipo de carro rodante en donde vendía golosinas, galletas, papitas y refrescos. Ahora se refirió a su carrito, de manera metafórica: “Están allí de luto…”.

Su nombre de pila es Francisco Ramírez Medina y tiene 102 años, con mucha energía y entusiasmo cuenta como ha trabajado frente a la escuela SU Galo Rosado y en donde ha conocido estudiantes de hasta tres generaciones distintas.

“Allí todo el mundo me quiere, los estudiantes, los maestros y los padres”, mencionó. Con mucho ímpetu y sonriente, cuenta que desde muy joven comenzó a trabajar, por 40 años se dedico al recogido de caña, donde en aquel momento se ganaba $1.21 el día. Por varios años se dedico a vender guineos, chinas y aguacates en Monte Grande (sector en Cabo Rojo) y también en las promesas, que como el bien menciono: “ya nadie de esta generación las conoce”, trabajo en la venta del dulce de mango.

“Ahora estoy en na’…” decía ‘Pancho’, refiriéndose a que tuvo que dejar la venta de dulces y es lo que proveyó el sustento económico a su familia por tantos años. Ahora por cuestión de distracción cosecha guineos y gandules en el patio de su residencia.

Tras la determinación de cierre de la escuela, ‘Pancho’ decidió pausar la venta de dulce. Debido a que “si no vende nada”, no podría continuar con el pago del IVU y las patentes municipales.

La figura de este sangermeño ha sido inspiración para muchos, le han dedicado desde graduaciones hasta actividades especiales. Don ‘Pancho’ es un vivo ejemplo de que si realizas con amor tú trabajo vivirás eternamente feliz. Y así como nos dijo: “el día que Dios me llame deseo que me recuerden por siempre estar feliz.”.

 

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