Los tiempos cambiantes exigen un nuevo enfoque de la educación

Randy Ramos – CEO of Global Business Solutions, Inc. (GBSI)

A veces, los acontecimientos nos obligan a actuar y nos empujan a dar un salto cuántico hacia el futuro. Para el sistema educativo de Estados Unidos, este es uno de esos momentos.
Sabemos desde hace tiempo que es necesario repensar la forma en que preparamos a los jóvenes para la fuerza laboral. Durante las últimas décadas, la tecnología se ha acelerado rápidamente. Las escuelas han trabajado para hacer la transición necesaria. Pero ahora hay un nuevo sentido de urgencia. El COVID-19 ha expuesto graves vulnerabilidades en el sistema actual. Ahora estamos en un clima económico que está generando recortes presupuestarios masivos en la educación pública y haciendo que más familias se pregunten cómo pagarán la universidad.
Basado en mi trabajo colaborativo con la industria, el gobierno y la academia, tengo mis propias ideas sobre cómo todas las piezas podrían encajar. Creo que el sistema educativo que obtenga los mejores resultados para todos probablemente incluirá: a) un énfasis mucho mayor en la formación profesional en la escuela media y secundaria y b) un enfoque híbrido del aprendizaje presencial en el aula y a distancia.
Para los estudiantes de secundaria, preparatoria y secundaria, el desarrollo de habilidades profesionales a lo largo del camino será esencial para llegar hacia el empleo. Los cambios tecnológicos están superando la deserción académica y eso está creando una preocupante brecha de habilidades.
Las escuelas secundarias deben asegurarse que las habilidades que están enseñando a los estudiantes sean las que importan en el mundo laboral. La buena noticia es que ya contamos con una gran infraestructura. Los programas de educación técnica y profesional (CTE) ya están bien establecidos (y son cada vez más populares) en los sistemas escolares de los EE. UU. Es importante implementar las cosas en el orden correcto: primero, debemos obtener el programa y el contenido correcto y asegurarnos de que las clases estén vinculadas a industrias viables.
Luego, debemos tener la metodología correcta que brinde una experiencia de aprendizaje efectiva. Finalmente, necesitamos infundirlo en los programas escolares existentes. Si algo hemos aprendido de esta pandemia, es que el campo de la educación está formado por personas inteligentes que realmente se preocupan por sus estudiantes. Es esa actitud la que me da muchas esperanzas para el futuro de la educación.

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