Las consecuencias del plagio

Aracelys Otero Torres – Relacionista, Lic R-53

Recientemente, el Movimiento Victoria Ciudadana (MVC), un partido político no tradicional que apela a un cambio, a hacer las cosas diferentes, y, desde su punto de vista “correctas”, lanzó un comercial en el cual pedían a los ciudadanos un día de sus vidas para que trabajaran, en las Elecciones Generales, como funcionarios de colegio.
El fin del comercial perseguía que se velaran los votos y se evitara cualquier ilegalidad o movida extraña en el proceso.
El comercial causó revuelo en la isla. Algunos entendían que el mensaje del comercial era que los partidos no tradicionales garantizaban un proceso más transparente versus los partidos tradicionales.
Otros, lo vieron como una ofensa contra aquellos funcionarios de colegio que participan del evento electoral para garantizar la transparencia del mismo. ¿Qué pasó? El creador del comercial original hizo una declaración pública en la cual validó que MVC no tenía autorización para copiar el anuncio.
Hoy en día, el Internet permite el acceso global a la información y es un gran recurso para obtener ideas. Plagiar es copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias, dice la Real Academia Española.
Por tanto, debemos utilizar lo que vemos o leemos como fuente de inspiración y no copiarlo o decir que es nuestro. Un profesional de las relaciones públicas que se rige por el Código de Ética de la Asociación de Relacionistas de Puerto Rico, sabe a conciencia que recomendar el plagio a sus clientes es un acto poco profesional, inaceptable y hasta ilegal. Desconozco el génesis de la idea, pero sin duda, el MVC debió consultarla previo a su producción. Los relacionistas, comprometidos con el ejercicio de la profesión saben que existen herramientas y métodos para evitar el plagio.
El robar ideas es la manera más fácil de demostrar incapacidad, falta de conocimiento y de respeto hacia el cliente como a la profesión.
En el Puerto Rico que vivimos, en el cual la mayoría de los ciudadanos desconfía de los políticos, así como de las instituciones, es necesario presentar alternativas genuinas que tengan como fin ganar la confianza del elector. Ser transparentes y honestos en el ejercicio de nuestras funciones demuestra integridad al igual que confianza en nuestras capacidades.
Seamos creativos y siempre demos lo mejor de nosotros.
Les garantizo que cuando lo hagan, serán inspiración para otros.

Deja tu comentario:

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Next Post

Violencia en New York

Juan Carlos Valderrama – desde Nueva York La seguridad pública es un derecho de todos los ciudadanos y vecinos de una nación, estado o localidad […]
¡Suscríbete!

para recibir el Periódico Visión gratis cada semana en tu correo electrónico

A %d blogueros les gusta esto: