La salud de la mujer en tiempos de COVID-19

A propósito de la celebración del 8 de marzo del Día Internacional de la Mujer, analizamos una serie de factores que están incidiendo a nivel mundial en la salud de las mujeres debido a la pandemia del COVID-19.
Las mujeres están más expuestas en los servicios de salud. En la región, la mitad del personal médico y más del 80% del personal de enfermería son mujeres, el porcentaje más alto del mundo.
Sin embargo, son una minoría en los cargos de decisión y enfrentan una brecha salarial de 28%.
Las políticas deben valorar la sobrecarga de responsabilidades de trabajo productivo y reproductivo y su impacto en la salud física y mental de las mujeres. La carga adicional de trabajo reproductivo que significa balancear el cuidado de niñas/os y otras personas dependientes, la enseñanza, las rutinas de higiene más demandantes, con la atención del trabajo remunerado, pueden provocar y exacerbar problemas de salud física y mental en las mujeres, en un contexto de poco acceso a recursos financieros y de salud para mitigarlos.
Es importante valorar las medidas que se tomen en función de sus impactos de género como las referidas a la división de la población por sexo para estructurar las salidas en la etapa de confinamiento. Éstas han mostrado debilidades en tanto aumenta el riesgo de contagio para las mujeres en los mercados, pues son ellas las que acuden masivamente a hacer la compra debido al rol de las mujeres dentro de los hogares.
Los gobiernos deben considerar esta mayor carga de trabajo en los hogares que asumen las mujeres en el diseño de las medidas ante la emergencia.
Incremento de la necesidad de servicios de salud: especialmente el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva, incluyendo el acceso a los anticonceptivos, ya que se incrementará como resultado de la cuarentena y otras medidas implementadas para enfrentar el COVID-19
El riesgo de contagio en personas mayores, en su mayoría mujeres, se incrementa en situaciones de institucionalización o donde las mujeres mayores no tienen la posibilidad de aislarse por situaciones de cohabitación o por sus propias responsabilidades de cuidado.
La ausencia de mecanismos de accesibilidad para mujeres con discapacidad puede elevar su riesgo de infección: es clave asegurar que toda la información esencial sobre la salud, la movilidad (y las restricciones de movilidad) y la situación económica y medidas asociadas esté disponible para personas con discapacidades que podrían limitar su acceso a esta información.
De igual manera, es esencial asegurar que no se interrumpe el acceso a los servicios de salud que podrían necesitar personas con discapacidad, o los servicios de apoyo que podrían necesitar sus personas cuidadoras, como resultado del desvío de atención y recursos de salud a la respuesta al COVID-19. Las personas del colectivo LGTBI pueden verse mayormente afectadas al acceder a servicios, debido a la discriminación que podrían sufrir derivadas de los estereotipos de género.

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