La labor de Cándida

Por: Viviana Tirado Mercado / Twitter: @VTiradoM

El pasado sábado, la líder comunitaria Cándida Torres contó a Visión su gestión filantrópica que ocupa un espacio en la línea de tiempo puertorriqueña pre huracán María.

Digamos, pues, que desde que llegó a Camuy luego de haber vivido en Boston, Massachusetts y el haber tenido una niñez en la que no tuvo calzado -y fue su maestra quien le regalaba los zapatos escolares que costaban 50 centavos- la motivó a actuar en pro de las personas pobres y de quien no tiene, tampoco, alguna conexión en las esferas de poder político.

“Para mí, los ancianos y las madres con niños son primero”, admitió a este semanario mientras recibía un azote de sol a las 3:00 de la tarde. Mantuvo su entusiasmo. Contó que, por eso, ha ayudado a reconstruir unas 47 casas a lo largo de su vida.

Para conseguir los materiales, Cándida va puerta por puerta, ferretería por ferretería, emisora por emisora abogando por materiales y ayuda. Si no, lo hace ella junto a su esposo Giovanni Ocasio.

A sus 67 años, saca un espacio para visitar a la persona que necesita la ayuda y luego recurre a las personas correctas. A veces, va directamente a alcaldes y les dice: “Necesito que tú me ayudes”.
Durante María, Cándida perdió sus pertenencias, perdió su techo y, actualmente, aunque tiene luz, también tiene un techo azul. No obstante, esto no fue impedimento para que lograra que muchos sectores del pueblo de Camuy -que necesitaban por cuestión de vida o muerte- el servicio de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE).

De esta forma, ayudó a que un bolsillo en ese mismo municipio fuera conectado a la AEE. La calle de casas de personas encamadas o personas que problemas de salud grave. En palabras de ella “catastróficas”. También, ha ayudado a otros tantos.

Pero más que luz, llevó -y lleva- agua y comida. Antes y Después de María. Un ejemplo, lo es el día de Acción de Gracias. “A mí no hay quien me haga comer un pavo, pero voy farmacia por farmacia y supermercado para que donen un pavito para aquellos que no pueden comprar un pavo para este día. No hay un año que a esas personas no les llegue su pavo”, explicó.

Pero ahora su rol se ha vuelto uno importante para los vecinos, contó. “Aquí todos saben quién es Cándida”, acotó.
“Esto hay que hacerlo de corazón”, dijo de forma reflexiva y aconsejó a que “ayudes a un vecino si está en la necesidad. No lo dejes sufrir”.

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