La intersección entre la capacidad, la preparación, el deseo, y la oportunidad

Por: Christian Irizarry Maysonet

Al escuchar las palabras “tecnología” e “innovación”, es probable que el último sitio que venga a tu mente sea el Barrio Cagüana de Utuado. Sin embargo, en estas montañas, lejos de la ciudad, incubadoras de negocios, y edificios modernos, es que encontramos la Hacienda Anacagüita -una finca agrícola dedicada a cultivar- utilizando sistemas hidropónicos.

“Siempre supe que quería tener mi propio negocio”, relató reflexivamente Wildairy Bermúdez González, propietaria de la hacienda. “Nunca tuve duda de eso”. Sólo toma hablar con ella por cinco minutos para darte cuenta que Wildairy tiene el don de la palabra: hace que lo difícil parezca fácil, lo complicado parezca sencillo, y lo improbable parezca seguro. Su éxito fue improbable. O tal vez no lo fue.

Wildairy lleva 29 años viviendo en el barrio Cagüana de Utuado, lugar con riquísima tradición agrícola a la que ella estuvo expuesta desde temprana edad. “No se como explicar el amor que yo siento por la agricultura”, añadió. Cuando llegó el momento de educarse, el programa de tecnología de producción agrícola de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Utuado, cayó como anillo al dedo. “Una vez completé mis prácticas, decidí que quería tener mi propia finca de producción con hidropónicos… un día en la universidad recibí una orientación del USDA Farm Service”, explicó.

El USDA Farm Service Agency (FSA) es una agencia federal que, entre otras cosas, ofrece préstamos de inversión a los agricultores locales para que puedan comprar fincas con la intención de dedicarse a la producción agrícola. Wildairy nos relató que “ellos tienen una oficina aquí mismo en Utuado, y yo fui a orientarme. Nunca le habían dado un préstamo a un joven, mucho menos de 21 años, y mucho menos una mujer”. En esos momentos ella solo tenía 20 años, pero, como muy bien nos recuerda “siempre quise tener mi propio negocio”.

Estaba decidida. Según Wildary, el oficial de prestamos le dijo que tenía que esperar, porque la edad mínima para cualificar para el programa eran 21 años de edad.

“Yo usé ese año para prepararme, preparar la propuesta, buscar fincas que estuvieran a la venta”, comentó. Sin embargo, esta joven, llena del espíritu empresarial, y armada con un sueño, no estaba sola. “Mis profesores me acompañaron a inspeccionar las fincas y a tomar muestras de suelo… ellos son como mi familia”. Según Wildairy, sus profesores y su otra familia, la biológica, fueron las únicas personas que creyeron en su visión cuando al fin encontró la finca ideal. “Todo el mundo me decía ‘eso ahí no sirve, no compres eso’, pero yo siempre estoy guiada por la fe, aunque la finca estaba perdida y llevaba casi 50 años sin cultivar”, expresó.

El FSA también proveyó el financiamiento para la compra de su primer equipo de hidropónicos, que según Wildairy, es la parte más costosa de este método agrícola. La Hacienda Anagüita creó empleos, cuyas vacantes fueron llenadas a través de una acuerdo colaborativo con el Instituto Socio-Económico Comunitario Inc. (INSEC), una organización sin fines de lucros que sirve para conectar personas de las comunidades de bajos recursos con la industria privada. “Los participantes vienen, trabajan, acumulan sus horas de práctica. Yo los superviso y les enseños el método de producción”, nos explicó. Esta colaboración es verdadero intercambio exitoso que le ofrece a los participantes adquirir experiencia de trabajo para su historial de empleo.

La gran mayoría de los alimentos que se producen en la hacienda son comprados por el Departamento de Educación, a través de su programa de comedores escolares. El éxito de Wildairy es el resultado de los que ocurre cuando las instituciones federales, locales, el tercer sector, y la academia se alinean correctamente, y permiten que jóvenes brillantes y trabajadoras como Wildairy puedan cumplir sus sueños.

El éxito es lo que se obtiene en la intersección entre la capacidad, la preparación, el deseo, y la oportunidad. La pregunta es ¿cómo podemos alinear nuestras instituciones para que sea más probable tener mas de estas historias de éxito?

One thought on “La intersección entre la capacidad, la preparación, el deseo, y la oportunidad

  1. Jennifer Cardona

    Wildairy fue una de mis compañeras en la Universidad de Puerto Rico en Utuado. Seguimos siendo mejores amigas y siempre vi su vision. Nunca dude de ella. Recuerdo cuando me decía “Jenny, voy a hacerlo”. Recuerdo haberle dicho que existen muchas oportunidades para su visión. Hoy día veo sus logros y me enorgullece seguir viendo sus frutos como agroempresaria. Un apollo incondicional siempre, siempre le deseo el exito. El universo es el límite amiga, te aprecio siga para lante :).

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