Indio Quintana sufre al ver a su hijo en el ring

Por: Lester Jiménez

Jean Carlos Quintana apenas tenía 11 años cuando escuchó la voz del anunciador de boxeo, Michael Buffer, pronunciar aquella frase que jamás olvidará: “And new, WBO Welteweight Chamipon of the Word…”

Fue la noche del 9 de febrero de 2008 cuando su padre, el mocano Carlos “El Indio” Quintana, sorprendió al mundo del boxeo al superar por clara decisión unánime a Paul Williams y amarrarse a la cintura la faja mundial de las 147 libras.

Esa noche, el pequeño Jean Carlos sabía que el boxeo sería su vida.

“Fue algo bien bonito. Era muy pequeño, pero lo recuerdo como clarito. Ahora quisiera vivir esa experiencia en carne propia. Por culpa de esa noche, yo estoy aquí”, sostuvo Quintana, hijo, de 21 años.

“Siempre me gustó el boxeo. Pero cuando mi padre se retiró en el 2012, recuerdo que me preguntaba, ¿qué sigue ahora? Porque me gustaba la tensión semanas antes de la pelea de mi papá y quería que el apellido de la familia siguiera sonando, así que decidí empezar desde cero en el boxeo”, apuntó.

Sin embargo, a pesar de una corta pero fructífera carrera amateur y de iniciar con dos convincentes triunfos en el boxeo rentado, no todo ha sido miel sobre hojuelas para el pequeño Quintana. Y es que, al principio, su incursión en el pugilismo no le hizo ninguna gracia a su papá.

“Al principio era una guerra. Incluso, hubo un conflicto en la familia porque mi papá no quería que yo boxeara. Fue bien fuerte porque hasta dejamos de hablarnos por un tiempo.

Pero creo que lo convencí con mi dedicación y mi esfuerzo. Él vio que el boxeo era algo serio para mí y ahora me apoya más que nadie”, sostuvo Quintana, hijo, quien hace apenas unas semanas salió airoso en su segundo compromiso profesional al superar por decisión a Jesús Feliciano.

En efecto, a Quintana padre todavía le cuesta verlo boxear.

“Cada vez que lo veo en el ring, sufro como no tienes idea. Me duelen más los golpes que le dan a él que los que me dieron a mí cuando boxeaba”, confesó Quintana en una entrevista telefónica con Visión desde Lebanon, Pensilvania, donde reside.

“No quería que boxeara porque esta es una carrera demasiado sacrificada. A veces pienso que no vale la pena. Pero él me demostró que tiene disciplina. Ahora, si me dice que se va a retirar, me hace un favor”, añadió el ahora retirado púgil.

Al verlo ahora sobre el cuadrilátero, acepta que su vástago tiene talento, pero asegura que todavía le resta mucho camino por recorrer.

“Yo soy demasiado exigente y siempre quiero más de él. Pero creo que ha peleado bien. Tiene una buena herramienta a su favor, que es su velocidad de manos. Pero tiene que trabajar mucho todavía. Tiene que mantenerse peleando y adquiriendo experiencia”, sentenció Quintana, padre.

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