Imperioso cambiar tácticas de construcción a la orilla del mar

Por: Gladys Guerra Arcelay

La imagen de las casas hundidas en el barrio el Maní de Mayagüez causadas tras el paso el huracán María provocaron gran conmoción a todos. Aunque la reacción inicial fue culpar al fenómeno atmosférico, pues lo cierto es que si no hubiera pasado las casas no se hubieran dañado de esa manera, la doctora Ana Navarro del programa Sea Grant del Recinto Universitario de Mayagüez, indicó que el culpable de estos destrozos irreparables son la falta de planificación y la colonización de viviendas en lugares donde no debió haberse construido.

Según explicó la investigadora siempre se ha sabido que esas casas estaban usurpando terreno de zona marítimo terrestre, pero no se había podido comprobar por dos razones. La primera es que hasta hace unos ocho años no había un plan de uso de terrenos confiable. Es decir, se especificaban cuáles eran las áreas marítimas terrestres, pero estas podían ser cambiadas de acuerdo a intereses privados o públicos con respecto a las construcciones o ventas de terrenos aledaños al mar.

La zona marítimo terrestre por su parte, era algo difícil de definir pues, la ley la define como el espacio que tiene que dejarse entre la costa y el punto más cercano a la tierra en que llegan las olas de temporada. Pero como no había habido un evento similar a María en los últimos cien años las olas solo llegaban si acaso a unos diez pies de la costa. Los investigadores de Sea Grant pudieron comprobar que durante el paso del huracán las olas, que están dentro de la temporada, rompieron a más de 20 pies de la costa. Por lo cual, lo primero que se debería hacer es reformar el mapa de uso de terrenos de Puerto Rico para que se impida volver a hacer construcciones en estas áreas sensibles.

Lo segundo, pero más imperante aún, es no volver a repetir errores del pasado como los que se cometieron en las playas de Mayagüez. En específico se refiere a que mientras se cree que el huracán provocó una rápida erosión de las playas, en el caso de Mayagüez no se puede decir categóricamente que esta es la razón del estado actual de la bahía.

Navarro explicó que las playas tienen un ciclo natural de movimiento de arena. Es decir, que durante todo el año las marejadas y las olas mueven arena de un lado para otro y las depositan en diferentes playas. Esto provoca la apertura y cierre de los caños y los cambios en los cauces de los ríos que desembocan en el mar. El huracán, explicó la experta, movió más arena de lo normal y dejó al descubierto prácticas que resultaron ser contraproducentes para los residentes del lugar. Una de estas prácticas es rellenar el área, sobre la arena que originalmente existía en el lugar para ganarle espacio a la playa y construir residencias y carreteras. Navarro explicó que, en esta área en particular, el huracán sí se llevó arena, pero también dejó entrever todos los escombros y basura que se habían utilizado para rellenar y construir residencias.

Estos escombros no aguantaron el embate del huracán y por ello fue por lo que se hundieron las casas. Es por ello también que ahora cuando las personas pasan por el lugar da la impresión de que los carros se están hundiendo en la playa cuando lo que en realidad está pasando es que la arena que se llevó el huracán está regresando a su lugar de origen.

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