Historiador aguadillano rescata las voces del movimiento anarquista en Puerto Rico

Decía el historiador Fernando Picó que “la sociedad puertorriqueña no está completa si no se consideran también los marginados”.
Tanto la sociedad, como la historiografía insular, han olvidado con mucha más frecuencia de la debida a los marginados. En tiempos recientes, esa carencia ha venido tratando de corregirse con miradas a la historia de las comunidades negras o las historias de las mujeres, gracias al movimiento antirracista y al feminismo.
Pero el ruido de fondo que suena en las entrañas de la memoria colectiva de Puerto Rico, tiene otras voces que también reclaman su espacio. Los “parias de la tierra”, esto es, los obreros y obreras del país, sus luchas e ideas políticas buscan ser atendidas e insertadas en el debate intelectual.
De esa labor se encarga el joven historiador aguadillano Jorell Meléndez Badillo, quien ha consagrado parte de su prolífica obra a rescatar las voces de los obreros puertorriqueños y las ideas que sembraron, en algunos casos silenciadas, incluso dentro del propio movimiento obrero.
“Hay una historia obrera que no se cuenta, personas que no conocemos, porque eran demasiado radicales. Por ejemplo, Juana Colón, mujer comerieña, negra, analfabeta y líder obrera. Al morir hubo en su funeral como 5,000 personas. Sin embargo, es alguien que no aparece en el récord obrero. El tema de a quiénes recordamos y a quiénes no es crucial, hay una jerarquía de quiénes importan”, comenta Meléndez, profesor en Dartmouth College.
Graduado de la Universidad Interamericana y doctor en Historia de América Latina por The University of Connecticut, este aguadillano criado en la barriada Cabán, ha logrado rescatar las voces de los anarquistas de principios del siglo XX, obreros que conformaron una comunidad política al margen de la élite de la época, pero con grandes lazos intelectuales con otros focos del pensamiento anarquista internacional.
“Cuando muere Francisco Ferrer i Guardia, asesinado en Barcelona, en Puerto Rico se sintió como si fuese algo personal. En Caguas había un centro anarquista, fundado por Juan Vilar, y debido a este suceso, cambió su nombre a “13 de octubre”, fecha del asesinato del anarquista catalán”.
Éste y otros sucesos de la historia del anarquismo insular, serán recogidos en un libro que publicará en noviembre Duke University Press, bajo el título “La barriada letrada”, y donde Meléndez da testimonio de estas experiencias de intelectuales obreros y el desarrollo de sus ideas políticas.
“El libro es una forma de reconocer a esos obreros autodidactas formados en el taller, ex-convictos muchos, que crearon una comunidad intelectual al margen de la elite cultural. Además problematizo la historia obrera, porque esta comunidad no siempre cuestionó discursos como el racismo y el machismo. Se les piensa como revolucionarios, pero tienen artículos muy antinegros y antimujer”.
Meléndez Badillo es también autor de “Voces libertarias: Orígenes del anarquismo en Puerto Rico”, publicado por la Fundación Anselmo Lorenzo en España.
Estas obras vienen a completar la historiografía sobre el movimiento obrero boricua, y que autores como Juan Ángel Silén o Ángel Quintero iniciaron en los 70.

Colaboración con Editora Educación Emergente

Recientemente, el historiador aguadillano recibió la noticia de que Editora Educación Emergente (EEE), casa editorial independiente de Cabo Rojo, había aceptado publicar otro libro suyo: “Páginas Libres: Breve antología del pensamiento anarquista puertorriqueño”.
Es una antología de 4 libros de anarquistas de principios del siglo XX: Venancio Cruz, Juan Vilar, Juan José López y Angel María Dieppa, con un ensayo introductorio del propio autor, y unos textos inéditos de Luisa Capetillo, anarquista arecibeña.
El libro “quiere demostrar lo rico que fue teóricamente y literariamente el anarquismo. Son libros que demuestran la complejidad del pensamiento anarquista”.
Sobre EEE, Meléndez aseguró que “es el proyecto editorial más importante que hay en Puerto Rico. Es importante porque surge en el oeste, al margen del monopolio cultural de San Juan, y porque es un proyecto editorial, pero también de transformación”.

El despertar libertario de un joven aguadillano

El anarquismo no es una ideología que en Puerto Rico haya generado gran interés, y sus hitos y logros han sido eclipsados por otras luchas sociales, como las del movimiento nacionalista o las del socialismo.
Por eso, que un joven criado fuera de círculos obreros y en cuya casa “el único libro que había era la Biblia” se interesase por estos temas tiene algo de misterio.
Como muchas veces sucede, el interés intelectual es legatario de un interés personal. Y en este caso, el interés personal tiene un origen muy concreto: el ‘punk’
“Todavía recuerdo ir con un amigo al K-Mart de Aguadilla, meter un cassette de la banda Sin Dios en un reproductor y escuchar aquello de ‘Llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones’, eso me marcó”.

Los sonidos acelerados del rock político fueron el detonante para acercarse al pensamiento libertario y poder transformar su rebeldía juvenil en un cuerpo de ideas políticas concretas.
“En el 2010 me inserté en Acción Libertaria. Empecé a montar la Red de Estudios Anarquistas Norteamericana en Puerto Rico. Luego creamos un centro social en Santurce, el CCC. De ahí va surgiendo ese interés triangular entre mis estudios, la música ‘punk’ y los espacios sociales”.

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