¿Hay relación entre la enfermedad mental y la violencia?

Por: Kathleen Doheny

Cuando los actos de violencia horribles surgen, como las matanzas en las escuelas o el asesinato masivo realizado por cabezas de hogar, el público con frecuencia reacciona diciendo que el transgresor seguramente estaba “loco”. Según un estudio reciente, aunque la sociedad piensa con frecuencia que la enfermedad mental y la violencia van de la mano, esta percepción no es del todo cierta. “La enfermedad mental no incrementa el riesgo de violencia”; según Eric Elbogen, PhD, profesor asistente de psiquiatría de la facultad de psiquiatría de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill School of Medicine, quien citó los resultados de su estudio reciente publicado en Archives of General Psychiatry.


Elbogen halló que cuando la enfermedad mental se combina con otros factores de riesgo como el abuso de sustancias, sí aumenta el riesgo de violencia. La enfermedad mental “hace una diferencia, aunque solo en la presencia de otros factores de riesgo”, dice. Además del abuso de sustancias, Elbogen examinó otros factores como los antecedentes de violencia, la edad, el sexo y los factores estresantes como quedarse sin trabajo o el divorcio.


Sobre la enfermedad
Las investigaciones anteriores han arrojado resultados mezclados sobre la relación entre la enfermedad mental y la violencia. Algunos han hallado una relación clara, mientras que otros, como el de Elbogen, han hallado que el abuso del alcohol y otras drogas incrementa el riesgo en presencia de enfermedad mental. Para este estudio, Elbogen evaluó información sobre cerca de 35,000 personas, que fueron entrevistadas sobre su salud mental, antecedentes de violencia y uso de sustancias entre 2001 y 2003. Los participantes tomaron parte en la Encuesta epidemiológica nacional sobre el alcohol y las afecciones relacionadas (National Epidemiological Survey on Alcohol and Related Conditions), realizada por el Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo.


Primera entrevista:
Cerca del 11 por ciento de los participantes aseguró que se le había diagnosticado alguna enfermedad mental, como esquizofrenia, trastorno bipolar o depresión grave. El 21.4 por ciento abusaba de sustancias o dependía de ellas. El 9.4 por ciento informó sobre trastorno mental grave y abuso o dependencia de sustancias. El porcentaje de participantes que informaron sobre una enfermedad mental refleja el porcentaje hallado en la población general y otros estudios, según Elbogen. En otra entrevista realizada en 2004 o 2005, se les preguntó a los participantes sobre cualquier comportamiento violento, como el asalto sexual, una pelea o causar un incendio en el período entre las entrevistas.


Resultados
En general, el 2.9 por ciento de los participantes aseguró que había sido violento entre la primera y la segunda entrevistas. Cuando Elbogen evaluó las relaciones posibles entre la enfermedad mental, la violencia y otros factores, solo tener una enfermedad mental no predijo la violencia, aunque tenerla junto con un problema de abuso de sustancias sí incrementó el riesgo de violencia. El riesgo aumentó aún más si la persona tenía enfermedad mental, problemas de abuso de sustancias y antecedentes de violencia. Sin embargo, su estudio concluye que “los hallazgos sostienen que la enfermedad mental es relevante y se ve durante el análisis de los datos. Pero no es realmente una de las causas principales de comportamiento violento [por sí misma] en nuestra sociedad”.

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