FIBRILACIÓN Auricular

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Su tratamiento para evitar complicaciones serias

Nuestro corazón se encuentra en constante actividad, con una frecuencia de 60 a 100 latidos por minuto durante nuestras actividades del diario vivir. Así puede llegar a latir hasta unas 144 000 veces al día, sin nosotros casi percibirlo.
La actividad eléctrica de nuestro corazón normalmente proviene del nodo sino-atrial, estructura localizada en el exterior del atrio derecho, que actúa como un marcapasos natural controlando el ritmo cardiaco. Cada impulso eléctrico es conducido a través del nodo atrio-ventricular localizado en el septo interventricular y hacia el sistema His-Purkinje, que se encuentra en las paredes de las cavidades ventriculares.

Síntomas principales de fibrilación auricular

Los síntomas principales de la fibrilación atrial incluyen palpitaciones, cansancio, fatiga, mareo, angina de pecho, retención de volumen y, en algunos casos, ella puede hasta producir un síncope.
Los síntomas más temidos son los cambios neurológicos, por su asociación con el desarrollo de una apoplejía o un infarto cerebral, como una de sus más serias complicaciones, lo que puede resultar en daño neurológico permanente con todas las consecuencias que esta condición acarrea. El riesgo de sufrir un derrame cerebral en personas con fibrilación atrial se estima utilizando un sistema de puntuación conocido como “CHA2DS2-VASc score”. Este sistema establece un mayor riesgo de sufrir un infarto cerebral en los pacientes con fibrilación atrial que además padezcan de fallo cardiaco congestivo, hipertensión arterial, edad mayor a 65 años (aún más elevado si es mayor a 75 años), diabetes, antecedente de infarto cerebral o ataques cerebrales transitorios, enfermedad periferovascular y género femenino. A mayor número de estos factores, mayor es el riesgo de sufrir un infarto cerebral, que puede alcanzar la probabilidad de cerca de 17% anual en pacientes con puntuaciones altas. La necesidad de anticoagulantes es mayor en quienes tienen puntuación más alta.

Tratamiento farmacológico

El tratamiento de fibrilación atrial considera dos aspectos fundamentales: el tratamiento propio de la arritmia y el uso de anticoagulantes para prevención de infartos cerebrales.
Para tratar la arritmia, se consideran medicamentos para controlar la frecuencia cardiaca (ej. beta- bloqueadores, bloqueadores de calcio y digoxina) y medicamentos antiarrítmicos (ej, amiodarone, propafenone, flecainide) que ayudan a eliminar la arritmia o a prevenir su recurrencia. El tratamiento con anticoagulantes ha evolucionado en los últimos años con el desarrollo de terapias más sencillas que disminuyen las complicaciones y mejoran el cumplimiento.
El uso de warfarina requiere de monitoreo frecuente con pruebas de laboratorio para determinar el tiempo de protrombina e INR, así como de modificaciones en la dieta, ya que su mecanismo depende de la cantidad de vitamina K. Los nuevos fármacos conocidos como agentes noveles son utilizados en pacientes con fibrilación atrial no asociada a enfermedad valvular (presencia de válvulas prostéticas o enfermedad severa de la válvula mitral). Estos fármacos se administran en una dosis fija, no requieren de monitoreo con pruebas de coagulación, ni modificaciones en la alimentación.

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