Existen cuatro especies de mangle en Puerto Rico

Seguramente has visitado alguno y no te has dado cuenta. Puede que sólo recuerdes un mal olor a descomposición, tal vez una ola de mosquitos picándote o simplemente no experimentaste nada de eso y disfrutaste del humedal sin darte cuenta de estar en uno. Lo que todos estos espacios tienen en común es que son muy importantes para el medio ambiente y para nosotros.
El Cuerpo de Ingenieros de Estados Unidos define a los humedales como “áreas transicionales entre sistemas acuáticos y terrestres frecuentemente inundadas o saturadas por aguas superficiales y subterráneas durante un período de tiempo suficiente como para que empiecen a haber unos cambios en el suelo que los capacita para que crezca un tipo de vegetación especialmente adaptada a vivir en estas condiciones”. Esta vegetación se conoce como plantas hidrofíticas que tienen unas adaptaciones que les permiten sobrevivir en lugares inundados, pantanosos y con ausencia o poca concentración de oxígeno.
En Puerto Rico existen diferentes tipos de humedales, algunos están asociados a zonas de agua salada y otros en áreas de agua dulce. Usualmente se relacionan con los llanos y zonas costeras, aunque también podemos encontrarlos en zonas altas de las montañas.
Entre los humedales más conocidos podemos mencionar el bosque de mangle, el bosque de Pterocarpus y el bosque de Cayur. El Bosque de Mangle es un humedal de agua salada y se encuentra en las zonas costeras de la isla. Seguramente los has visto cuando visitas algunas playas o cayos.
Existen cuatro especies de mangle en Puerto Rico y tres de ellos se adaptaron para tolerar el agua salada y el suelo inestable. Estos son el mangle rojo, mangle negro, mangle blanco y el mangle botón. Este último crece en las áreas secas que bordean el bosque.
El mangle rojo adaptó sus raíces para poder anclarse en un suelo inestable e inundado que parecen lianas o zancos que van desde las ramas altas hasta el suelo. Además, filtran el agua y evitan que la sal pase al árbol o en muy poca cantidad.
Un lugar que puedes visitar y ver estos árboles es en el paseo tablado de la Reserva Natural Cabezas de San Juan en Fajardo.
Por su parte, el Bosque de Pterocarpus es un humedal de agua dulce. En este abunda el árbol de Pterocarpus también conocido como “palo de pollo” por la forma de sus raíces que parecen patas de pollo. Esto es parte de la adaptación de estos árboles para poder mantenerse erguidos en un suelo que está constantemente inundado.
Un detalle interesante es que las semillas de este árbol tienen forma alada, lo que les permite que pueda flotar en el agua. Si quieres descubrir este hermoso bosque puedes visitar el Bosque de Pterocarpus en Palmas del Mar en Humacao.
Este es una servidumbre de conservación de Para la Naturaleza y podrás encontrar un tablado por el cual podrás recorrer este bosque.
Otro humedal que seguramente has escuchado es el bosque de Cayur donde abunda el mencionado árbol. Este árbol, igual que los anteriores, tiene adaptaciones para poder crecer en lugares de suelos inestables e inundados por agua dulce. En Puerto Rico, podemos encontrar este humedal en la Reserva Natural Punta Tuna en Maunabo manejado por el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales.
Muchos de estos bosques se han reducido debido al desconocimiento y la destrucción de estos ecosistemas para el desarrollo de estructuras y viviendas afectando el hábitat de un sin número de especies de flora y fauna nativa y endémica de nuestra isla.
¿Por qué debemos proteger los humedales? ¿Cuál es su importancia?
Los humedales funcionan como filtros de sedimentos y absorben contaminantes que pueden ser arrastrados por las escorrentías causadas por las lluvias antes de llegar a las costas.
Por tal razón ayudan a reducir las inundaciones y controlan la erosión del suelo.
Estos bosques son importantes para recargar los acuíferos y muchos de ellos son criaderos de peces importantes para la pesca local.
Asimismo, en ellos habitan un sin número de especies de animales como aves, peces, crustáceos, moluscos, insectos y otros animales marinos y acuáticos.
Por otra parte, los humedales aportan al desarrollo económico de las comunidades pues tienen usos recreativos y educativos.
Sin embargo, el uso irresponsable de estos espacios afecta la integridad de estos por lo que debemos estar conscientes de la importancia de estos espacios a nivel ecológico y social.

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