Enfermeras parteras convierten a la mujer en la protagonista del parto

Por: Christian Irizarry Maysonet

La tradición de la partería en Puerto Rico, sigue viva, aunque modificada para abarcar algunas necesidades adicionales que las parteras tradicionales no habían podido atender. Para esto, fue que surgió la profesión de las enfermeras parteras, que aunque pocas en Puerto Rico, siguen activas y dispuestas a dedicarse a atender los aspectos más humanos del proceso de parto de la mujer.

Según la Organización Mundial de la Salud, la partería abarca la atención dispensada a las mujeres desde el embarazo, el parto y el puerperio, así como la atención que recibe el recién nacido. “Muchas personas confunden lo que hace una enfermera partera con una partera”, explicó Karla J. Rivera López, enfermera generalista con maestría en salud pública con concentración en enfermera obstétrica partera. “La partera, es la que era conocida como la ‘comadrona’. La partera tiene el conocimiento de cómo recibir al bebé, traer al bebé al mundo y cómo ayudarlo. Pero está limitada en asuntos que tienen que ver con asuntos clínicos”.

Debido a los requerimientos académicos que tienen que completar las enfermeras parteras, éstas no cuentan con dichas limitaciones, y pueden ofrecerle a las mujeres esos servicios adicionales. “La enfermera partera sí tiene las competencias para trabajar tanto en el hospital como en el hogar, brindándole ayuda de la manera más natural para bebé y mamá”, añadió Rivera.

Según Rivera, las enfermeras parteras no se limitan a cumplir una función clínica, sino que se ocupan por velar por las aspectos más humanos del proceso del parto. “Velamos por el derecho de las mujeres, para que puedan tener el derecho a decidir dónde darán a luz, acompañadas de las personas que ellas deseen, de una manera lo más natural posible, respetándole sus derechos principalmente”, destacó.

“Aquí lo que nosotras queremos también es que las mujeres sientan que son las protagonistas de su parto, que es lo principal. La estrella del parto no es el médico, no es la enfermera partera, no es quien es el mejor obstetra, sino que vean que la protagonista es mamá y bebé”.

Con la asistencia de una enfermera partera, la mujer puede tener un proceso de parto más natural, inclusive parir en su hogar, el ambiente más familiar para la madre y su bebé. “[n]osotras hacemos partos en el hogar, donde mamá puede estar acompañada de quien ella quiera, con el proceso que ella quiera, ya sea parto en el agua, ya sea parto en las posiciones que ella desee, que son otras cosas que a veces los hospitales restringen un poco, la compañía y la forma de dar a luz”.

Rivera, quien enfatizó que las enfermeras parteras son un complemento, y no un reemplazo a los ginecólogo obstetras, concluyó haciendo un llamado a que las mujeres “se eduquen y busquen algún profesional que la pueda educar de manera correcta. El embarazo y el parto no es cuestión de tenerle miedo”.

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