En peligro el sector de los casinos ante inacción del gobierno

Los casinos en Puerto Rico viven su particular odisea para mantener el negocio tras más de 5 meses cerrados, obligados a no operar desde el 16 de marzo hasta el 30 de junio, y del 15 de julio hasta el día de hoy.
Este importante sector es uno de los principales reclamos turísticos de la región oeste. Mayagüez cuenta con el Mayagüez Resort & Casino y el Holiday Inn Tropical Casino, mientras que en Aguadilla, el Hotel Marriot dispone de un casino en sus facilidades en Ramey.
En el conjunto de Puerto Rico, el grupo de empresas dedicadas al juego y al azar, un total de 16, generó $145,840,223.00 en el año fiscal 2018-2019. Sin embargo, según denuncian, el trato recibido por parte del ejecutivo y la gobernadora ha sido injusto y desigual.
Carlos Lugo, director del Paradise Island Casino de Mayagüez, declaró a Periódico Visión que “luego del toque de queda del 16 de marzo tuvimos que esperar hasta el 1 de julio para que nos permitieran abrir a los 16 casinos de Puerto Rico”.
Esas aperturas, señaló, exigían unos protocolos de seguridad y saneamiento marcados por la Compañía de Turismo y OSHA para cumplir con las seguridad de empleados y usuarios. Y así lo hicieron para poder asegurar sus operaciones.
“Nos pedían pegatinas en el suelo para marcar distancias, control de entrada con personal de seguridad que tomara temperatura, empleados y clientes con mascarilla obligatoria, hand sanitizer en la entrada y en diferentes áreas, etc.”
Además de estas medidas, el casino desinfectaba a diario todas las máquinas, y si el cliente lo solicitaba, tenían personal extra para constantemente desinfectar las tragamonedas. Las mesas de black jack, que eran de 7 espacios, se redujeron a 3 espacios por mesa. Y las de dados, que son de 16 jugadores, con 8 por cada lado, se redujeron a 4 para mantener el distanciamiento. A las mesas, además, se les pusieron acrílicos, y los empleados usaban face shields. A pesar de todas las medidas de seguridad e higiene, tras 15 días de permiso de apertura, el 15 de julio se volvió a obligar el cierre de los casinos. Toda la inversión perdida. En total más de $100,000 gastados en personal extra, productos de higiene, cursos de adiestramiento o instalación de acrílicos. “Económicamente el casino dejó de generar casi $2 millones de ganancias en 4 meses. Lo que nos permitieron operar fueron 15 días, y luego sin probar que éramos un foco de contagio nos cerraron igual que al resto. Invitamos al ‘Task Force’ a que vengan para que vean que no somos los focos de infección”, sentenció el director del casino.


El sector de los casinos ha perdido durante la pandemia $130 millones de dólares, de los cuales, en concepto de impuestos, se hubieran podido destinar $60 millones al gobierno.
Según la Ley de Juegos de Azar y Autorización de Máquinas Tragamonedas en los Casinos, del total de impuestos recaudados por el Estado en concepto de juegos de azar, una parte se destina a la Compañía de Turismo, otra a la Universidad de Puerto Rico, y otra al Fondo General del Tesoro Estatal.
Además, con el cierre de casinos se han visto afectados unos 3000 empleos directos y hasta 5000 indirectos entre personal de limpieza, seguridad, mantenimiento y reparación de máquinas, etc.
Curiosamente, los casinos no fueron incluidos por el Gobierno de Puerto Rico en el CARES Act (“CRF Assistance Program to Tourism Industry”), una inversión de $50,000,000 en fondos federales para proveer asistencia de emergencia a negocios de la industria del turismo.
A día de hoy, el casino que dirige Carlos Lugo y su espacio de juego, está cerrado y todos los empleados cesanteados. Durante los 15 días que pudieron abrir, los 76 empleados del casino pudieron regresar, aunque con una jornada reducida.
“La operación era de 8 de la mañana a 9 de la noche por el toque de queda, cuando suele ser de 8 a 4 de la mañana”.
Según Lugo “el sentir de los empleados es que con el protocolo de seguridad y saneamiento se sentían seguros. Nosotros tenemos protocolos por encima que otros negocios: cámaras de seguridad, personal dando rondas, y tenemos un Inspector de Juegos de Azar del gobierno que nos fiscaliza las 24 horas de operación, y nos puede cerrar el negocio”. Advierte que de no poder abrir en el corto plazo, la situación se puede volver irreversible.
“El riesgo si no se levanta el toque de queda es que la industria está en peligro de desaparecer y perder muchos empleos. Necesitamos que a los casinos les permitan la apertura”.
“Si usted visita garajes de gasolina, farmacias y panaderías, va a encontrar máquinas tragamonedas ilegales, sin distanciamiento y nadie desinfectando. Nosotros pagamos licencia, el gobierno se lucra de las ganancias de los casinos, cada empleado tiene que pagar una licencia a la Compañía de Turismo, y aún así, no nos permiten abrir”, denunció.
Si los casinos abren, ¿podrán recuperar la inversión y el dinero perdido? La respuesta es tajante: no. “En los 15 días que abrimos no dio tiempo de recuperarnos. Aún abriendo ahora a mediados de septiembre, vamos a tardar, lo perdido ya no se recupera, pero queremos levantar el negocio y dar nuevamente empleo”.
Por eso, han iniciado una serie de manifestaciones para exigir por parte del gobierno rápida acción antes de que el negocio y el sector no pueda soportar el cierre. “Estamos reuniéndonos con el gremio de casinos, haciendo manifestaciones virtuales, radiales, televisivas, etc.”.
Lugo lamentó el abandono de los políticos a la hora de apoyar el turismo en la región de Porta del Sol.
“Hasta el sol de hoy, no ha habido apoyo del municipio de Mayagüez. De los senadores regionales, tampoco se ha escuchado nada. El movimiento lo estamos haciendo nosotros. Hemos tenido que reunir fondos para poder mercadear este proceso de manifestaciones y poder demostrar que estamos preparados”.
Nueva York se prepara para reabrir los casinos
En otras jurisdicciones el caso es diferente. Por ejemplo, en el Estado de Nueva York, el gobernador Andrew M. Cuomo anunció que los casinos y las instalaciones de video-lotería podrán reabrir a partir del 9 de septiembre con un límite de ocupación del 25 por ciento, siguiendo estrictos protocolos de seguridad, incluyendo la implementación del uso de mascarillas, distanciamiento social y control del flujo de personas para evitar la aglomeración.
Además, los casinos deben dejar seis pies de distancia entre las máquinas, y no se permitirán juegos de mesa a menos y hasta que los casinos pongan separadores físicos entre los jugadores y la Comisión de Juegos apruebe esos separadores de acrílicos.

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