Elaboración de semillas: campo fértil para la Isla

Por Gladys Guerra Arcelay

Estas alteraciones se hacen en laboratorios y normalmente en semillas, por científicos que estudian bioingeniería especializada en agricultura. El campo es tan grande en oportunidades que se ha establecido un acuerdo colaborativo entre la Puerto Rico Agricultural Biotechnology Industry Association (PRABIA) y la Universidad de Puerto Rico, Recinto Mayagüez (RUM).

Además de los experimentos o desarrollos que puedan hacerse como parte de la alianza, también se producen una serie de conferencias sobre estos temas. Una de ellas se ofreció en el Recinto la semana pasada y contó con la participación de Val Giddigns, presidente y CEO de Prometheus AB.
Precisamente el título de la conferencia era “Edición Genética y GMO: ¿iguales o diferentes?”. Giddings anotó que el proceso de modificación genética es uno que ha ocurrido por miles de años en la naturaleza. Es decir, así como evolucionamos los humanos, también evolucionan las plantas. La bioingeniería en la agricultura dijo, lo que hace es estudiar estos procesos que se dan de manera natural para aplicarlos a las diferentes especies de alimentos para hacerlos más resistentes a plagas, sequías e inundaciones, entre otros.

Expresó que es una pena que en el mundo se hayan apropiado del término GMO para identificarlo con el uso de químicos y otras sustancias que pueden ser dañinas y perjudiciales para la salud, y por ello la industria de la alimentación haya tenido que tomar cartas en el asunto y anunciar que sus productos no están modificados genéticamente.

Aún así, explicó Giddings de manera enfática, estas prácticas llegaron para quedarse. Puesto que en países donde era difícil la agricultura, ya fuera por los suelos o por el clima, la modificación de las semillas ha hecho posible que crezcan cosechas que aseguren la alimentación de las poblaciones de los países en los que se produce.

En este aspecto, dijo que Puerto Rico está en un momento perfecto para seguir expandiendo la industria de la modificación genética en las semillas, que ya se ha comenzado por compañías extranjeras. Hacer esto no solo puede ayudarnos a tener la seguridad alimentaria, al no tener que depender de la comida que llega por los puertos, que el 85% de lo que consumimos, también puede convertirse en un verdadero motor del desarrollo económico en los tiempos de crisis que vivimos.

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