El “shock” y la AEE

Por: Gladys Guerra Arcelay

Nota: Este artículo es la segunda parte de una entrevista que se hizo al economista José Alameda sobre la privatización de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE).

En el artículo anterior se expusieron las razones por las cuales la privatización de la AEE no es una solución efectiva para satisfacer las necesidades de la corporación y poder pagar la deuda que sostiene con los acreedores. Una de las razones, apuntó el economista José Alameda, es que no hay información suficiente para poder llevar a cabo un proceso efectivo de proyecciones sobre el futuro de la AEE.

Esta falta de información no solo impide llegar a las conclusiones adecuadas, sino que se aprovecha para adelantar una agenda en específico. Alameda explicó que, para poder justificar la decisión del Gobierno, a pesar de que no se ha dicho como se pondrá en práctica, se ha logrado que la opinión pública esté de acuerdo con el propuesto plan, gracias a la propaganda del desastre.

El economista se refiere a la teoría propuesta por Naomi Klein, que se basa en cómo los gobiernos utilizan los desastres naturales y tragedias colectivas para impulsar una agenda utilizando el miedo o premisa que no necesariamente son correctas. Sin embargo, la ciudadanía termina por aceptar las propuestas gubernamentales porque ya se ha infundido una campaña de “shock” o miedo que hace que las personas apoyen la propuesta sin preguntar demasiado.

Por ejemplo, luego de los ataques del 9 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington, la administración Bush propuso y logro que el congreso aprobara una ley llamada el “Patriot Act”. Esta ley muy bien puede violar derechos fundamentales de los ciudadanos del país, sin embargo, se aprobó porque se llevó a cabo una campaña de “shock’ para manipular a la gente. Esta consistió en cambiar los niveles de alerta contra terrorismo constantemente, impregnado el miedo en la ciudadanía. De esta manera la gente que solo escucha la propaganda gubernamental no cuestiona las decisiones que tome el gobierno erradas o no.

En el caso de la AEE, explica Alameda, la Doctrina del “Shock” se puede ver cuando todas las semanas hay nueva información que merma la credibilidad que pueda tener la ciudadanía de la autoridad y sus trabajadores. No es que todo lo que se diga es falso. Si no que se seleccionan ciertas situaciones y se concentran en ellas para adelantar una agenda, en este caso la privatización.

El ejemplo más reciente fue el préstamo que le otorgó el gobierno central a la AEE por unos $300 millones. El economista explicó que, si bien es cierto que la corporación pública necesita liquidez, pedir un préstamo no es la única solución. No obstante, solicitarlo sin ver otras opciones envía el mensaje de que la corporación solo se puede salvar si se invierte dinero extranjero en la misma. Y esto solo se lograría a través de la privatización.
Para el, también, profesor del Recinto de Mayagüez, la precaria situación de la AEE se está utilizando para que la gente tenga miedo y apoye la agenda gubernamental sin cuestionarse las consecuencias que tendrá llevar a cabo este plan, y sin cuestionar que puede haber otras soluciones que ayuden a mejorar la situación de la AEE. Algunos de estos pasos serían cobrar las cuentas que el propio gobierno le adeuda a la corporación y eliminar subsidios que generarían ganancias para la maltrecha economía de la agencia.

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