Culmina siembra de árboles en la Boquilla

Por: Gladys Guerra Arcelay

Justo entre la carretera PR-64 y la bahía de Mayagüez se encuentra ubicada la Reserva Natural de la Boquilla. Es un bosque lleno de recursos de fauna y flora que se ha protegido para evitar que los mismos desaparezcan, ya sea por procesos naturales o por la mano del hombre e indiscriminada construcción que se da en las tierras cercanas a las costas.

Esta reserva sirve como santuario, no solo para especies de árboles y mangles autóctonos de la isla, también es un estuario para las aves migratorias que llegan en invierno desde el norte buscando temperaturas más cálidas. Obtuvo su nombre precisamente por el caño La Boquilla, uno de los límites de la reserva. Más al norte los terrenos protegidos por la misma se extienden hasta el Río Grande de Añasco. En total son poco más de 2,000 cuerdas de terreno que se administran por el Departamento de Recursos Naturales y la organización sin fines de lucro, Mayagüezanos Pro Salud y Ambiente.

La presidenta de esta entidad Carmen Martínez, explicó al Periódico Visión que el simple hecho de que se hayan protegido los terrenos de la reserva no es garantía de que están cien porciento salvados. Una vez se planificaron para administrar los recursos de la reserva tuvieron que ayudar a crear conciencia de que la misma no es un vertedero clandestino. Por lo que fomentar la limpieza de la misma fue una gran parte de comenzar el proceso de crear conciencia de la importancia de este recurso.

Como parte de la administración de la misma para poder protegerla, llevaron a cabo una propuesta en conjunto con el programa Sea Grant del Recinto Universitario de Mayagüez para sembrar árboles que eviten la erosión de las costas. Este programa consta de distintos componentes. La siembra de árboles es uno de ellos, pero también toman talleres y adiestramientos para poder identificar otros problemas que puedan afectar la reserva, como la contaminación del agua de los caños y el río que pasan por ella.

Luego del paso el huracán María la siembra de árboles en la reserva se tornó más importante, pues la destrucción de los mismos en el lugar fue bastante. Martínez explicó que el paso del evento los atrasó, pero no los detuvo. Por ello lograron sembrar la cantidad de plantas que se habían propuesto en unas partes más adentro de tierra firme para que no se vean tan afectados por el paso de otro huracán.

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