Cuando el niño no escucha bien

Por: Lic. Nellie Torres de Carella​​​​, Patóloga del Habla y Lenguaje

Un nuevo año escolar acaba de comenzar, y para muchos niños será su primera experiencia, que comenzó con mucho entusiasmo y anticipación de éxitos, tanto de parte de ellos como de sus padres. No obstante, según avance el año escolar, algunos padres y madres comenzarán a recibir notificaciones o preocupaciones de parte de los maestros que harán añicos toda la ilusión inicial. Comenzarán a informarle que su niño se distrae con facilidad y hay que repetirle constantemente las instrucciones, que a veces parece que está sordo y se desconecta, que le cuesta seguir instrucciones en secuencia, y se le olvida lo discutido oralmente en clase.

Ningún padre está emocionalmente preparado para escuchar noticias como esta, con el agravante de que no sabrán para dónde dirigirse a buscar ayuda, porque no saben qué realmente le pasa a su hijo.

Trastorno de procesamiento auditivo: descifrando el código 

Las dificultades descritas son típicas en niños con trastorno de procesamiento auditivo. Este diagnóstico se define como la dificultad que presenta el cerebro para percibir, analizar, interpretar o razonar la información que el oído recibe u oye. Se descarta problema de audición o cognición. A este problema también se le llama procesamiento auditivo a nivel central, porque es en el cerebro en donde ocurre la dificultad para interpretar, no en el oído, que funciona adecuadamente. La causa aún no se conoce, pero sí que se relaciona con dislexia y problemas de aprendizaje, lenguaje y atención.

¿Cuáles son los indicadores de un trastorno de procesamiento auditivo en niños a nivel preescolar?

1. Son aprendices visuales; prefieren montar rompecabezas o ver televisión a que le lean un cuento.
2. Les molestan ciertos ruidos, como el de la aspiradora, y se cubren los oídos, lloran o les da una rabieta cuando se exponen a los mismos.
3. A veces, parecen que están sordos; si se envuelven en una tarea visual no responden cuando se les llama.
4. Preguntan constantemente ¿qué? para que se le repita cualquier mensaje auditivo.
5. Su desarrollo del habla y lenguaje fue lento.
6. Se distraen con facilidad por ruidos del ambiente
7. Se desorganizan en actividad en ambiente ruidoso, se tornan muy activos, les dan rabietas o, por el contrario, se muestran excesivamente tímidos, inseguros o llorosos.
8. Mal interpretan palabras que se escuchan parecidas, como: bote y pote.
9. Podrían presentar problemas de conducta.
10. Les cuesta seguir más de una instrucción, omiten una o se confunden.
11. Se pierden en una conversación en grupo, mal interpretan sobre lo que se está hablando o reaccionan lento a algún comentario jocoso.
12. Los padres en ocasiones se han cuestionado si su hijo es sordo, aunque las evaluaciones audio métricas arrojan resultados adecuados.

¿Cómo se puede ayudar a estos niños?

La terapia sensorial auditiva o de entrenamiento auditivo estimula el procesamiento de sonidos para que el mismo sea más eficiente y rápido. A través de esta terapia los niños aumentan la atención, la memoria, la comprensión, la discriminación y el razonamiento del mensaje auditivo; todas estas destrezas son necesarias para el éxito escolar. Además, los precursores de la lectura, como la conciencia fonológica y la discriminación de sonidos, aumentan con esta terapia y les facilitará el proceso de aprendizaje.

El sueño de todos los padres es que su niño tenga éxito en la escuela y socialmente, pero la presencia de este trastorno es un claro obstáculo para que eso suceda. La demanda escolar aumenta en cada grado, y un niño con este diagnóstico no tendrá las herramientas para lidiar con las mismas, lo que les produce ansiedad y baja autoestima, algo que se puede evitar. ¿Por qué mejor no prevenir ayudando a estos niños a tiempo?

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