Construcciones en PR no están listas para los vientos

Por: Gladys Guerra Arcelay

“Nosotros no llegamos a vivir este tipo de amenza, pero 185 millas, está por encima del código vigente de construcción de resistencia a los vientos. Esta es una realidad.”, sentenció Pablo Vázquez Rivera presidente del Colegio de Ingenieros y Agrimensores de Puerto Rico en entrevista con el Periódico Visión.

El ingeniero explicó que los cómputos de viento para construir casas se basan en las recomendaciones de la American Society of Building Engenieers, el ACASC 7 del 2010. Este documento recomienda que las residencias se construyan para resistir un mínimo de vientos de 160 millas por hora. Las estructuras como los hospitales y edificios públicos deben estar construídos para resistir vientos de has 180 millas por hora.  Vázquez Rivera aclaró que estos números son sugerencias, pero que los desarrolladores son los que tienen la última palabra al presentar diseños de estructuras que puedan resistir mayor fuerza del viento.

Otro aspecto que explicó el Presidente del Colegio es  que el código de construcción vigente, El Puerto Rico Building Code se renovó en el 2015 y esta basado en el International Building Code, avalado por una organiación internacional que analiza cuáles son las medidas de seguridad que se debe utilizar para construir en un país tomando en cuenta las amenazas que puede sufrir el mismo. Estos códigos tienen una vida útil de tres años, por lo que en 2018 se publicará un nuevo Puerto Rico Building Code, que muy probablemente tenga en cuenta la construcción de edificaciones que reistan vientos de hurcán de más de 185 millas por hora.

Ahora bien, que los códigos de construcción estén al día y se vayan a revisar tan pronto como el año que viene no quiere decir que las casas y comercios están seguros, pues estos cambios afectarán a construcciones futuras.

¿Qué pasa entonces con las residencias, comercios y hospitales, entre otros, que se construyeron hace más de 50 años? Vázquez Rivera explicó que esas estructuras se hicieron con unas especificaciones que estuvieron vigentes hastas el 1997, y que recomendaban que las casas resistieran vientos de hasta 125 millas por hora, un huracán categoría tres.

Ante el paso del huracán Irma, que desarrollo vientos de 185 millas por hora, el perito ingeniero comentó que las casas que se construyeron antes del 1997 no deben experimentar mayores problemas para resistir los vientos. Sobre todo, si estas residencias están más cerca del terreno. Es decir, las casas de una sola planta, muy bien podrían resistir vientos de huracán categoría cinco, precisamente por que no son altas.

El ingeniero se mostró preocupado por dos tipos de construcciones en específico: estructuras altas y las casas que construyen en las faldas de las laderas sobre columnas, que en muchas ocaciones no cumplen con ningún código de construcción establecido.

En el caso de los edifios el experto reflexionó: “Yo no quisiera pensar que un huracán es capaz de derribar un edificio, nosotros diseñamos para unas cargas de vientos, y también incorporamos cuando se hace el análisis de carga se incorpora también lo que se llama el código para sismisidad, o sea, no es solamente viento lo que se considera en un diseño, se considera también eventos sísmicos. Por lo cual una estructura puede ser más robusta. Sin embargo, una estructura liviana que sea de mucha altura va a ser suceptible y podría sufrir daños en un huracán categoría cinco”.

Explicó, además que la preocupación por este tipo de estructura se debe a que cuando el viento entra en esa área, los edificios altos y livianos interrumpen el libre paso del viento. Las ráfagas comienzan a actuar con más intensidad y eso es lo que eventualmente causa daños en las estructuras.

Lo importante, insistió Vázquez Rivera es que las casas deben estar bien construidas. “Quien aquí más van a sufrir son la estructuras que no se han ralizado conforme a ningún código, mientras haya código más posibilidades tiene la estructura, aunque siempre va a existir el riesgo”, manifestó al referirse a las residencias que se construyen en los picos de las montañas, o que se realizan sobre pilares de cemento.

Finalmente, anadió: “Lo que debe ser preocupante para la ciudadanía deben ser las construcciones que no se han realizado por profesionales, por ejemplo en los compos se ven muchas estructuras que las colocan, siempre la gente tiende a construir en el pico de la montaña, esa es una parte bien expuesta, a veces en las laderas donde el viento impacta también, entonces no se han hecho, las han hecho las mismas personas y muchas veces sin el diseño de un profesional, a veces sostenidas en columnas en la misma orilla de la montaña, una parte la casa está pegada de la tierra y en la otra esquina son columnas largísimas, eso es completamente vulnerable e inclusive a los terremostos”.

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