Comunidad Las Hortencias de Mayagüez clama por ayuda

La comunidad Las Hortencias, del sector Miradero de Mayagüez, no cesa en el intento por buscar soluciones a los múltiples problemas que afectan su comunidad. Más de 30 familias que residen en este sector, tienen años lidiando con problemas que debieron haber sido atendidos por las autoridades. Las dificultades, aunque aparentemente sencillas, han causado inundaciones y desmejorado la calidad de vida de estos mayagüezanos. La entrada a la propia comunidad de Las Hortencias, es el reflejo del abandono en el que está gran parte de este sector. La maleza está crecida y no hay alumbrado público. Carmen “Mily” Rivera lleva más de 25 años residiendo en la zona. Rivera se mantiene ayudando desde hace más de 5 años a su comunidad, luchando ante cada instancia por conseguir las soluciones que la misma necesita. En ocasión de la tormenta Isaías, en Julio de 2020, la comunidad resultó bastante afectada debido a unos drenajes tapados, así como por la falta de limpieza de otros lugares en donde el agua debió haber tenido su cauce despejado mucho antes de la llegada de la tormenta.
Los residentes de la comunidad Las Hortencias son personas de edad avanzada y que en su mayoría, están solos, o no cuentan con mucho apoyo de sus familiares. Rivera asegura que se han comunicado en numerosas oportunidades con el alcalde de Mayagüez, José Guillermo Rodríguez, para pedirle que tome acción ante los problemas de esa comunidad, pero hasta el momento no han recibido respuesta a todos sus problemas. Los vecinos aseguran que sólo en tiempos de elecciones, las autoridades se acercan al sector. Además de los drenajes tapados y aguas sucias estancadas que pueden acarrear problemas de salud, la comunidad vive con la sensación de que en cualquier momento se pueden quedar sin energía eléctrica. Esto debido a que varios de los postes que distribuyen el servicio lucen inestables ante la posible caída sobre ellos de árboles y ramas que podrían dejarles sin el servicio eléctrico. Zoraida Vélez, lleva más de 50 años residiendo en la zona y su casa que está ubicada en una esquina se vería afectada con la caída de un árbol que está enfrente de su residencia. Pedro Carmenatty, lleva más de 15 años viviendo en el lugar y en este tiempo, este vecino asegura que cuando tienen que botar escombros tienen que pagarle a alguien, porque las autoridades no se acercan en lo absoluto.
José López Quiñones, es hijo de una de las residentes de la zona. Su casa en el barrio Legísamo de Añasco, sufrió considerables daños a causa del huracán María. Desde entonces, ha buscado soluciones sin éxito alguno. Por el momento, sigue habitando esa casa, a la vez que visita su madre en la comunidad Las Hortencias. Sin embargo, la casa de su progenitora, tampoco está muy segura, pues la misma está cerca de una propiedad abandonada que amenaza con daños a la casa. Esta situación se repite en muchas de las casas de la zona, pues hay más de 5 casas que han sido abandonadas por sus dueños. El estado en que se encuentran las mismas, causa malestares a las casas vecinas, dañando propiedades en buen estado y cobijando animales indeseados en sus predios que ponen en peligro la paz de las mascotas y de los residentes del lugar. Algunas casas han sido declaradas como estorbo público, sin embargo, los vecinos aseguran que la desidia gubernamental con estas propiedades es realmente abrumadora. La recolección de basura y escombros ha sido cuesta arriba en este sector. Tras más de 7 meses de la tormenta Isaías, todavía se encuentran algunos recuerdos del paso del fenómeno atmosférico por el lugar.
Rivera, asegura que entregó recientemente una carta a la alcaldía de Mayagüez pidiendo ayuda por esto y otros problemas de la comunidad. Señala que la falta de limpieza en el sector es evidente, especialmente, en las servidumbres de paso y otras áreas en donde el agua debiera tener despejado su cauce para que en épocas de lluvia el lugar no se convierta en una laguna.
A causa de la tormenta Isaías y el mal drenaje del lugar, Rivera sufrió la entrada de agua a los bajos de su casa y perdió muchos de sus enseres. Como ella, muchos de los residentes de la zona sufrieron pérdidas similares. Muchos tienen problemas de salud y no pueden lidiar con situaciones que son responsabilidad de las autoridades. Como si los problemas anteriores no fueran suficientes, muchas viviendas se mantienen con fallas en sus estructuras producto de los temblores. El caso más llamativo es el de Ramona González Rosas, la cual a sus 74 años, vive en los altos de su casa, pues la parte baja está bastante inestable y en cualquier momento su casa pudiera ceder totalmente. Rivera, señala que esta señora no tiene a más nadie y que las autoridades la han olvidado por completo. Muchas otras viviendas tienen fallas similares y ante las denuncias de sus ocupantes por lograr alguna solución de parte de las autoridades, la espera pareciera ser la única respuesta gubernamental.

Calce: (A la izquierda: Ramona González Rosas vive en una vivienda inestable. En la esquina superior derecha: Carmen “Mily” Rivera muestra el paso de agua bloqueado por escombros. En la imagen inferior se evidencia un árbol sobre uno de los tendidos eléctricos de la comunidad)

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