Cómo equilibrar la hidratación en tu cutis

Para comenzar, identifica el tipo de piel de tu rostro, ¿es grasa, reseca o mixta? Esto es importante para determinar una rutina efectiva con los productos adecuados y para eliminar o incluir alimentos en tu dieta que le favorezcan a tu tipo de piel.
Aliméntate sanamente. Los expertos recomiendan todos los días ingerir tres raciones de verduras y dos de frutas. Si deseas cuidar tu piel desde adentro y prevenir los signos del envejecimiento, consume frutas y verduras de color morado como la berenjena, las moras, las uvas, ciruelas, higos, etc… pues tienen un alto contenido en antioxidantes.
¿Fumas? La piel de tu rostro nos lo dirá. Cuando fumas, tu piel no tiene el oxígeno necesario, por lo que palidece y se torna amarillenta. En cuanto dejas el cigarro, el flujo de sangre en tu cuerpo aumenta y el cambio en tu piel se nota ¡desde los primeros días! Es importante visitar periódicamente a un experto para que te oriente sobre el mejor cuidado de tu piel. De igual modo, si notas alguna mancha o anormalidad en ella, acude tan pronto como te sea posible.
Al empezar el día, lava perfectamente tu rostro, prefiere los jabones líquidos, después aplica un tonificante para darle vitalidad a tu rostro, y posteriormente una crema hidratante.
Usa siempre bloqueador. Aunque estés todo el día en la oficina, úsalo para protegerte de la radiación que emiten las computadoras y lámparas. Después puedes comenzar con la rutina de maquillaje, comenzando con una buena base que unifique el color y la textura de tu piel.
No te olvides de los labios. Prefiere los labiales que contengan bloqueador solar o utiliza un bálsamo y aplícate cuantas veces consideres necesario.
En la noche nunca te vayas a dormir sin haber limpiado tu rostro. Es básico para que tu piel por la noche pueda regenerarse.
Hidrata tu rostro y cuello con una crema de noche. Prefiere aquellas con aceites esenciales como lavanda y caléndula, que además te relajarán con sus delicados aromas.
La exfoliación es necesaria, pero no lo hagas todos los días. Dos veces por semana será suficiente. Además, evita los exfoliantes abrasivos. Una limpieza profunda no debe lastimar tu piel.

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