Comercio de bicicletas “sube la cuesta” a causa del COVID-19

El mundo del comercio de las bicicletas no lo ha tenido fácil desde que la pandemia del coronavirus se hizo presente en la isla. Como todos los negocios de ventas al detal, las tiendas expendedoras de bicicletas y artículos relacionados a este deporte han sentido de una u otra forma el impacto negativo en sus números. La reapertura parcial que la gobernadora Wanda Vázquez permitió a los comercios el 26 de mayo, le ha dado un “respiro” a este sector empresarial deportivo. Sin embargo, la lucha por “subir la cuesta” apenas comienza y poco a poco se van conociendo los daños que en este sector ha dejado la pandemia.

Esta ardua labor se refleja muy bien en el caso de la tienda Cycle Room en Mayagüez. Este comercio lleva más de 5 años expendiendo bicicletas y diversos artículos relacionados con el mundo del ciclismo. Desde que comenzó el cierre parcial de la economía a causa del COVID-19, este reconocido local ciclístico del oeste se sumó al cierre de sus instalaciones y no fue hasta el 26 de mayo cuando pudieron volver a abrir sus puertas.

Eudaldo Asencio, Gerente General de Cycle Room, asegura que están “haciendo villas y castillos” con lo que tienen, estirando todo lo humanamente posible el inventario de bicicletas que les queda. Desde el mes de marzo las compañías que les proveían bicicletas importadas se enfocaban en la fabricación de los modelos del año entrante que finalmente estarían disponibles para el consumidor a partir del mes de septiembre. Sin embargo, a causa de la pandemia, muchas fábricas de bicicletas en Estados Unidos han parado su producción. En este sentido, Asencio señala que han tenido problemas al recibir las marcas de bicicletas importadas que usualmente vendían en su local como las de los modelos Scott y Orbea.

Asencio asegura que debido a la pandemia la producción de bicicletas por menos de mil dólares no existe y que para muchas compañías realizar un envío aéreo de bicicletas a la isla que cuesten menos de esta cantidad no es costo-efectivo. La opción de traerlas por barco está en el horizonte, pero aún no quiere aventurarse a realizar un pedido pues no sabe si en lo que le llegaría una orden de bicicletas de los modelos de este año, las compañías ya empiecen a fabricar y distribuir los modelos de bicicletas del año 2021. “Estamos esperando a ver si estas compañías que nos proveen van a tirar una producción pequeña para aguantar estos meses que quedan o si van a atrasar la 2021 y hacer una producción que cubra bastante estos meses” asevera el gerente general de Cycle Room. La incertidumbre reina por el momento en las decisiones de este sector empresarial deportivo, acostumbrado a una buena planificación de los diversos modelos y equipos ciclísticos.

Por el momento, la tienda se ha enfocado en la reparación de bicicletas y en ofrecer todo tipo de dispositivos para las mismas. Asencio señala que debido a la poca oferta de bicicletas y al mayor tiempo que han tenido los puertorriqueños para ejercitarse mucha gente ha sacado sus bicicletas viejas para darles uso. Todo esto ha llevado a que el mayor servicio que se está prestando actualmente en este local sea el de la parte mecánica más que el área de la venta de bicicletas importadas.
Desde el 26 de mayo, este negocio como todos en la isla, volvió a abrir sus puertas siguiendo las medidas de higiene y aislamiento social estipuladas para prevenir a toda costa el contagio por el coronavirus en sus instalaciones. Asencio explicó que reciben máximo 2 clientes a la vez en el local y que al entrar a cada persona se le toma la temperatura, se le aplica Hand Sanitizer, alcohol y esperan recibir pronto unos parches que pondrán en el piso del negocio para indicarle a las personas la distancia física que deben guardar entre sí. El uso de mascarillas es tan vital como la necesidad que tiene todo ciclista de mantener su mirada concentrada en la vía.

Este reconocido local de bicicletas en el oeste de la isla ha estado apoyando por varios años una de las carreras ciclísticas que se han llevado a cabo en Rincón y Salinas. En esta importante competencia han estado presentes atletas boricuas, así como de muchos otros países de Latinoamérica, Europa y otras partes del mundo. “Aunque la carrera es privada nosotros como comercio le dimos la mano a estos ciclistas en cuestión de logística y cualquier equipo que necesitaran para la carrera” – asegura Asencio.

Mantener el comercio deportivo en tiempos de Coronavirus no es tarea fácil. Sin embargo, la perseverancia boricua no conoce de pandemias que puedan detenerla. La lucha por “subir la cuesta” aunque luzca cada vez más empinada es por ahora una historia de inspiración deportiva empresarial para muchos.

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