Casas afectadas tras histórica marejada

Por: Viviana Tirado Mercado / Twitter: @vtiradom

El efecto que tuvo el huracán María y la histórica marejada en las pasadas semanas en Puerto Rico significa redefinición como sociedad y comunidad.

Así lo entiende el oceanógrafo y profesor de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez, René Esteves.

Para Esteves, no es sorpresa que la erosión y sedimentación que ha sufrido las costas estos días, pues recordó que la comunidad científica lleva advirtiendo hace 10 años sobre de la frecuencia e intensidad de estos eventos.

Sin embargo, el impacto del huracán María el 20 de septiembre de 2017 destapó y colocó a mayor vulnerabilidad que el tipo de marejada en los pasados fines de semanas sean más estruendosos.

“Previo al huracán María, llevamos décadas utilizando zonas marítimo-terrestres para la infraestructura de residencias y comercial, próximas al agua. Lo que ocasiona un impacto negativo. Añádele a eso el incremento del nivel del mar a nivel mundial poco a poco. La erosión que se venía manifestando hace décadas se manifiesta y aumenta la vulnerabilidad por lo que cuando llega el huracán María, vemos la reducción de sedimentos y, encima de esto, viene la marejada”, apuntó Esteves.

El experto estableció que las zonas del norte y oeste que están adaptadas a este tipo de eventos por la naturaleza no se ven tan afectadas como otras áreas. Un ejemplo que ofreció fue el lado sur de Rincón, pues sufrió mayores estragos en el huracán y marejada que en el área norte del mismo pueblo porque “el área norte y oeste y norestes es la que está más adaptada a eventos de alta energía porque la naturaleza de la misma viene de esa dirección sin embargo la costa sur también está sujeta a erosión por marejada a causa de grandes marejadas pasan al sur como lo fue [el huracán] Sandy”, señaló el oceanógrafo.

Para mejorar, Esteves cree que “retroceder” es la mejor opción. “Dejar de soñar con la casa en el mar y que cuando sales toques la arena porque a largo plazo el agua viene para adentro”. La otra opción es la restauración de los hábitats naturales que sirve como protección como loa arrecifes de corales, bosques de mangles, entre otros, “porque vamos a tener que colocar arrecifes artificiales y minimizas la exposición de estas playas a la erosión”, dijo.

La crisis fiscal, un problema para la recuperación costera

Por otro lado, Esteves reconoció que para mejorar y actuar de manera precisa, se necesita una inyección de capital enorme.
Sin embargo, en un periodo de la Isla donde no hay dinero y los fondos son utilizados también para sufragar los daños huracanes han causado en Texas y Florida, e incendios forestares en California en combinación con la gran nevada en Estados Unidos -lo que provocó la histórica marejada- coloca a Puerto Rico en una situación más vulnerables para su recuperación.

A su vez, cuestionó porque son los fondos del pueblo que tienen que pagar los daños costeros ocasionados por la construcción para el comercio o industria turística cuando el efecto deconstruir tan cerca fue una idea comercial.

“Queda un sinnúmero de estructuras afectadas de lo que es nuestro litoral, pero no se van a usar fondos privadas para cambiar eso, se usan fondos públicos. Eso de no hacer valer lo que es público tiene un impacto negativo, interrumpe el acceso al recurso de la playa, hace vulnerable las costas a estos eventos y a su recuperación…¿y los escombros tienen que usarse con dinero público? No es justo porque tu construiste una casa en el mar, le cueste al pueblo”, sentenció Esteves.
Agregó, que el cambio climático trae consigo mayor frecuencia de eventos atmosféricos con mayores intensidades por lo que le impide a la naturaleza reponerse completamente.

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