Cambio de mentalidad para combatir la pobreza

Por Gladys Guerra arcelay

El Instituto de Estadísticas de Puerto Rico dio a conocer hace dos semanas el Informe de Desarrollo Humano. Del mismo se desprenden dos datos que afectan el desarrollo económico y social del futuro de Puerto Rico. El primero se refiere al envejecimiento poblacional. Principalmente, debido a la migración a Estados Unidos y otros países de personas que están en edades hábiles para trabajar y que se mudan con sus niños, en la isla se ha ido quedando con población de personas mayores. De hecho, del informe se desprende que un 15% de la población tiene 65 años o más, lo que nos define como un país viejo.

El segundo dato reflejado en el informe es la creciente desigualdad que hay entre los residentes que se quedan en Puerto Rico. Debido a la recesión económica que llevamos experimentando desde 2006, el estudio identifica que un porciento reducido de la población es 33 veces más rico que el sector pobre, que ahora es más pobre.
El área oeste se ve afectado por estos dos descubrimientos, ya que es en esta zona donde viven más personas mayores, y más personas de escasos recursos. Cabe mencionar, que la pobreza ha aumentado no porque la gente se quede sin su posesión. También aumenta porque los costos de vida suben pero los ingresos se quedan iguales, Esto provoca que las personas no puedan adquirir los bienes con la misma frecuencia o que tomen decisiones drásticas como no comprar todos los medicamentos, dejar de pagar planes médicos. Estas decisiones recaen a su vez sobre el gobierno, pues cada vez más las personas se ven obligadas a depender de ayudas gubernamentales como el plan de seguro del gobierno o el PAN, conocido como los cupones.

Periódico Visión conversó con una empleada de una organización sin fines de lucro que trabaja precisamente con las soluciones para reducir la pobreza en la isla. Tiene más de diez años de experiencia en el campo, y pidió no ser identificada. Según explicó es difícil romper el ciclo de la pobreza en Puerto Rico, pues la solución para salir de la misma es la educación. Explicó que las organizaciones tanto del gobierno como las del tercer sector se enfocan en ayudar a la niñez y a los jóvenes a prepararse para entrar a la universidad y estudiar, lo que de por sí no es malo. El problema es que en un país en crisis económica esos chicos terminan la universidad y no encuentran trabajo en lo que estudiaron o el trabajo que encuentran no paga lo suficiente como para que puedan dejar la dependencia del gobierno.

Explicó que la solución debe estar principalmente en el gobierno, que debe cambiar un poco la mentalidad de crear incentivos solo para empresas extranjeras que se instalen en Puerto Rico. No es que la medida no esté funcionando, es que se han instalado muy pocas y crean muy pocos empleos. Dijo los incentivos deben estar concentrados en los micro, pequeños y medianos comerciantes, ya que esos son los que más aportan a la economía y son los que verdaderamente hacen que los jóvenes se queden en la isla.

Indicó que se debe cambiar la mentalidad de que la única manera de salir de la pobreza es estudiar en la universidad. El país necesita una gran variedad de empleados para los que los jóvenes no se están preparando y los que se están preparando salen con deudas, lo que hace que cuando se inserten en el mercado laboral no puedan comenzar generando suficientes ganancias. El estado, dijo, debe cambiar su mentalidad y aceptar que si estamos en una economía de consumo la gente se debe preparar en empleos que sirvan a esa economía y así salir de la pobreza. Pero, para ello se necesita generar empleos que sean compatibles con la economía de consumo.

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