Barrio La Salud pide calidad de vida

Por: Gladys Guerra Arcelay

Margarita Rodríguez espera sentada en el balcón de la casa de su hija. Espera a que le llegue el servicio de energía eléctrica en la calle en la que vive en el Barrio La Salud, sector Felices Díaz en Mayagüez. Margarita no tiene el servicio desde el paso del huracán María, hace más de cuatro meses. La calle parece haber caído en uno de esos bolsillos que no tienen prioridad para energizar.

“Aquí se han hecho denuncias, se ha llamado, y se han hecho querellas. Cuando estaban arreglando los postes se explicó que lo que falta es un poste que se cayó. Pero no ha venido nadie a arreglar”, explicaron algunos vecinos que no quisieron ser identificados.

Margarita, por su parte, también se quedó sin casa debido al paso del fenómeno atmosférico. La Agencia para el Manejo Estatal de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) le otorgó las ayudas necesarias para poder repararla. La casa, de hecho, ya está reparada. Pero Margarita no ha podido mudarse porque en esa residencia no tiene luz. “Yo no puedo caminar y necesito darme terapias respiratorias cada cuatro a seis horas. Estoy aquí porque la vecina me tira una extensión para que yo me la dé”, explicó la anciana.
La casita de la residente, aunque perfectamente arreglada, está muy lejos para que alguien le facilite una extensión. Solo recibe $500 de Seguro Social al mes, lo que no le da para mucho. Aún así, cuando operen pronto a su hija, pagará para que la ayuden con el cuidado que necesita las 24 horas del día. Pero, el dinero es escaso por lo que no podría costear lo que implica tener un generador eléctrico en lo que se energiza esa parte de la comunidad.

Otro obstáculo que impide la pronta recuperación de la comunidad es el servicio de agua. Ya desde antes del paso del huracán los vecinos del sector no utilizan el agua, supuestamente, potable que sale por las plumas de sus hogares. Y es que este líquido viene desde un tanque donde se almacena y luego baja por gravedad hacia las casas de la comunidad. El problema es que ese tanque no está vigilado y ha sufrido actos vandálicos, como que se ha convertido en un vertedero clandestino y hasta en una piscina ocasional.

Orlando Serrano, líder comunitario de La Salud, explicó que esta situación ha creado una gran dependencia del uso de agua embotellada. Problema que se agravó con el paso del huracán. Serrano explicó al Periódico Visión que esto es completamente innecesario. Sin embargo, no pidió que limpiaran o le dieran mayor cuidado al tanque que suple agua a la comunidad.

Serrano pidió ayuda para poder canalizar el agua del manantial, que irónicamente le da a Mayagüez el nombre de la ciudad de las aguas puras, que pasa por la comunidad. Para construir otro tanque. La gran diferencia es que este tanque estaría en medio de la misma comunidad en un lote que ya se identificó. En lugar de suplir agua para todas las casas. Esta estructura, como una especie de cisterna, estará cerrada y en la parte de abajo tendrá un sistema de filtración, y unas nueve plumas hechas en “stainless steel” para que los residentes puedan beber agua limpia y segura.

Este proyecto, que se hizo más necesario tras el paso del huracán, lleva años en planes de la comunidad, pero no se ha logrado hacer porque, aunque la comunidad podría conseguir el dinero, no les daría para construir el tanque y pagar la mano de obra. Es decir, si ellos hacen el tanque faltaría dinero para otra parte de la construcción por lo que piden ayuda del municipio o de las autoridades pertinentes para poder tener agua potable.

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