Amplio rechazo a las terapias de conversión

Tras un breve receso con motivo del Día de la Abolición de la Esclavitud, la Comisión de iniciativas comunitarias, salud mental y adicción del Senado de Puerto Rico retomó las vistas públicas para discutar las enmiendas del Proyecto del Senado 184 (PS 184).
Esta discusión legislativa busca enmendar los Artículos 1.06 y 2.03 de la “Ley de Salud Mental de Puerto Rico”, y los Artículos 3 y 41 de la “Ley para la Seguridad, Bienestar y Protección de Menores”, con el fin de proteger la salud física y mental de los menores de edad y prohibir la práctica de la terapia de conversión.
La medida define en ley lo que es una terapia de “conversión”, establece implicaciones sobre el licenciamiento profesional de las personas que lo practiquen, tipifica como maltrato que una madre, una padre o tutor permita este tipo de “terapia” y expone cómo se debe interpretar la ley en los foros correspondientes.
Presentado por los senadores Vargas Vidot (independiente), Rivera Lassén y Bernabe Riefkohl (Victoria Ciudadana) y María de Lourdes Santiago Negrón (Partido Independentista Puertorriqueño), el PS 184 ha encontrado en el sector religioso y en los legisladores de Proyecto Dignidad (PD) la principal oposición a las enmiendas.
Para Lisie Burgos, legisladora del PD, esta enmienda representa un “proyecto heterofóbico”, porque va en contra “del orden natural de Dios, que establece que nacemos hombre o mujer”.
Esta afirmación ha supuesto una bomba para líderes del movimiento feminista y LGBTIQA, pues aseguran trata de equipirar la homofobia -el odio por orientación sexual- con la prohibición de estas terapias, que ya han sido condenadas por la Organización Mundial de la Salud y las Naciones Unidas.
Para Amarilis Pagán, directora de Proyecto Matria, “ya los códigos de ética de las profesiones de salud mental prohíben a estos profesionales aplicar terapias de conversión. El PS 184 simplemente eleva esa prohibición a rango legal desde el propio Estado”.
Igualmente, organizaciones profesionales y del tercer sector se han estado movilizando para concienciar a la población y lograr la aprobación de la medida legislativa.
Así, el colegio de Profesionales del Trabajo Social de Puerto Rico, el Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico, la Comisión en torno a los Derechos de la Niñez y la Juventud del Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico e Impacto Juventud se unieron para endosar la postura de la Asociación de Psicología de Puerto Rico en contra de las terapias reparativas o de conversión.
La medida está ante la Comisión de Iniciativas Comunitarias, Salud Mental y Adicción del Senado de Puerto Rico, que preside Vargas Vidot, y deberá ser votada próximamente, una vez finalicen las vistas públicas.
Habrá dos días de vistas públicas, el miércoles 24 y viernes 26, en el salón Leopoldo Figueroa Carreras, en el Capitolio.
Jóvenes cuentan experiencias traumáticas con terapias de conversión
En defensa del proyecto ha salido la comunidad LGBTIQA, principal afectada por estas terapias, que durante años han venido aplicando sobre menores técnicas traumáticas para tratar de cambiar la orientación sexual y la identificación de género.
Dos de esos menores afectados por estas terapias son Gustavo Villanueva y Elvin Rivera, quienes decidieron contar sus experiencias para explicar la importancia del PS 184.
Ninguno de los dos tiene más de 30 años, y ambos pertenecen a la comunidad LGBTIQA+.
Gustavo se topó con este tipo de terapias en el 2011, en una sesión con una psicóloga clínica, cuando le comentó que tenía dudas sobre su orientación sexual.
Entonces, ella le ofreció una “terapia reparativa”. La psicóloga convenció a Gustavo de que debido a circunstancias complejas en su niñez, erotizó el deseo de tener una figura masculina en su vida. Estuvo un año y medio en este tipo de terapias.
Le dijeron que cambiaría su orientación sexual, pero las terapias provocaron que sintiera asco de sí mismo.
Durante el año y medio de terapias, Gustavo tuvo dos intentos suicidas. La psicóloga le decía que era parte del redescubrimiento.
“Yo lo que quiero es que la gente sepa que sí pasa”, explicó. “No es un chiste. Porque no conozcan, no significa que no pasa”, añadió.
Esta terapia llevó a Gustavo al alcoholismo y según explicó, provocó más dificultades a la hora de desarrollar confianza y relacionarse.
El caso de Elvin es diferente al de Gustavo. Tenía cerca de 15 años cuando una prima de su mamá decidió llevarlo a un pastor para que conversara y le sacaran “lo que tenía dentro”.
Luego, su madre lo llevó a un psicólogo que también era pastor. Le dijeron que no iba a poder tener una familia si no definía su orientación sexual.
Elvin destacó que el tratamiento le hizo mucho daño y le provocó mucha confusión.
“Una terapia se supone que sea para ayudarte, no para desajustarte”, explicó.
“Sigo sintiendo lo mismo, solo que ya no lo reprimo” culminó.

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