Abandonados, los residentes de la Comunidad Rodríguez Olmo en Arecibo

Por: Christian Irizarry Maysonet

A más de un mes del paso del huracán María, los residentes de la comunidad Rodríguez Olmo en Arecibo, viven entre montañas de escombros que las autoridades aún no han recogido. La humilde comunidad, que cuenta con una demográfica mayormente compuesta por personas envejecientes, todavía se mantiene en la espera de que los trabajos básicos de recogido de basura y escombros, sean completados en las calles que los rodean.

Tras caminar por las calles de la comunidad, es posible imaginarse que la tormenta que devastó a Puerto Rico, ocurrió apenas hace una semana. Virtualmente todas las calles que componen esta humilde comunidad, han sido transformadas en un semi-permanente vertedero urbano en el cual se han acumulado todos los enseres, muebles y follaje que fue perdido en el evento atmosférico. “Una vez vino el alcalde a dar unas cositas y no volvió más”, relató Loyda Jiménez Romero de 70 años de edad. “[E]so fue como una semana después del huracán”. Jiménez Romero fue una de las muchas personas de la comunidad que perdieron el techo de su hogar como consecuencia de la tormenta.

La mayoría de las viviendas de la comunidad Rodríguez Olmo fueron seriamente afectadas, ya que la misma se encuentra en zona inundable, y recibió entre nueve y diez pies de agua durante el huracán. Según Carmen Figueroa Tejada, quien ha vivido en la comunidad desde el 1963, “Vinieron una vez a recoger los escombros, esto es lo que se ha ido sacando de adentro de las casas”. Pero el recogido inicial, que tomó lugar unos días luego del paso de la tormenta, es imperceptible debido a las montañas de desperdicios que en ocasiones, alcanzan alrededor de ocho pies de altura.

Todos los vecinos entrevistados por este semanario de manera independiente, iniciaban sus preocupaciones con un inmediato señalamiento de la ausencia de las autoridades después del huracán – luego de la tercera entrevista, ya su respuesta era previsible. “Ya es hora que recojan esa basura, nos han abandonado”, expresó de manera exhausta Miriam Torres González, mientras nos mostraba los daños sufridos en su propiedad y la acumulación de desperdicios en la carretera. “La ayuda que estamos recibiendo es de grupos privados que nos visitan”, añadió, haciendo referencia organizaciones privadas que de manera intermitente han visitado la comunidad para repartir agua y alimentos.

Muchos de los vecinos aún no han recibido tordos provisionales para amortiguar la severa destrucción que sufrieron sus hogares – algunos por discrepancias por el procesamiento de la solicitud con FEMA, otros porque el daño fue tan severo que requiere la visita e instalación de un tordo permanente departe de los empleados de la agencia federal. “Me dijeron que como se me fue todo el techo no me podían dar un tordo provisional, que tenía que esperar porque me visitaran a mi casa”, concluyó Doña Loyda, quien, como el resto de la comunidad Rodríguez Olmo, sigue esperando.

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