Consejo de Residentes de La Salud busca renovar su liderato y mejorar su comunidad

El Consejo de Residentes del Barrio La Salud, en Mayagüez, lleva 40 años trabajando para mejorar la calidad de vida de sus residentes, en su mayoría población de la tercera edad.
Orlando Serrano, su actual presidente, presume del trabajo que han realizado en estos años, aunque teme que la falta de jóvenes en la comunidad pueda afectar al relevo del liderazgo comunitario.
“Estamos tratando de reorganizar el consejo, hemos hecho reuniones, pero hemos tenido una baja participación”, expresó en conversación con este medio el líder comunitario.
“Puede ser por la pandemia, pero he visitado otras comunidades y básicamente es lo mismo, la gente no está participando activamente en asuntos que tienen que ver con la problemática comunitaria”, afirmó.
Para ello, Serrano tiene esperanzas puestas en la juventud, pero sabe que el reto es grande.
“Necesitamos que se integren a la lucha y nos sustituyan, para que haya continuidad en el trabajo comunitario. Nuestro liderato es de mayores de 60 años. A ver si hacemos una égida comunitaria y nos juntamos todos aquí”, bromeó.
El trabajo fiscalizador de las comunidades es esencial para la vida democrática de los pueblos y ciudades de Puerto Rico, al igual que la labor de dinamización social y cultural.
En este aspecto, los y las vecinas de La Salud pueden presumir de tener el único centro de usos múltiples comunal, en propiedad, en todo Mayagüez. El edificio, construido por la comunidad, sirve para que organizaciones de todo tipo vayan al barrio y ofrezcan servicios y orientaciones de todo tipo.
A pesar de su constante activismo y de ser una comunidad que se reconoce por sus luchas en el pasado, Serrano no esconde que la situación económica del país y los casos de mala gestión pública han ido distanciando a las personas del trabajo comunitario.
“Aquí está todo el mundo decepcionado de los políticos que han pasado por nuestra vida en estos últimos años. Promesas y promesas. Aunque tengo que decir que muchas veces se ha criticado al alcalde Mayagüez, y a veces estamos siendo un poco injustos, porque todos los municipios están pasando por situaciones difíciles, al igual que el gobierno estatal. Los fondos de ayuda están llegando por cuentagotas, y eso hace que a los municipios no lleguen con la premura que deberían”.
Como tantas comunidades mayagüezanas, las carreteras son uno de los retos para mejorar la calidad de vida de sus residentes.
El líder comunitario de La Salud señala, sin dudarlo, el rol del Estado en la situación catastrófica de las vías de la ciudad.
“Si analizas la infraestructura de las comunidades, aquí tiene gran culpa el gobierno estatal, porque las carreteras que son urbanas, como la 105 o la 106, están bien deterioradas. La ruta panorámica comienza en La Salud, y ese primer tramo de la 105 hasta llegar al Limón está destruido, es responsabilidad del gobierno estatal: hay derrumbes, aceras obstaculizadas, etc.”.
Adicional al estado de las carreteras, el vecino de La Salud reclamó a la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados que asuman su rol en el mantenimiento de los caminos del barrio.
“Hay una tubería de 60 años, y cada vez revienta por un lado distinto. Cuando vienen a arreglarlo, siempre dejan los caminos sin cerrar”, denunció Serrano.
Pero además de la infraestructura, la comunidad de vecinos de La Salud enfrenta otros problemas como el de la suciedad.
“No tenemos un empleado del municipio para limpiar las calles. Antes había un empleado de la comunidad, pero ahora no hay fondos. Las calles las limpiamos nosotros, y alguna que otra vez viene una brigada a dar un ‘ventetú’ para cortar grama y esas cosas”, indicó Serrano.
Por eso, enfatizó que “necesitamos ayuda en cuanto al mantenimiento de las aceras, y la gente tiene que poner de su parte. No podemos seguir tirando la basura frente a la casa del vecino”.
Para mejorar el asunto de los desperdicios sólidos, Serrano presentó un proyecto a una asociación filantrópica de la ciudad para lograr fondos con los que adquirir una máquina de reciclaje de botellas.
“Yo tengo un predio de terreno y ahí podemos ponerla, lo importante es que haya un lugar para llevar el cristal y clasificarlo por colores y triturarlo. Eso luego se vende para la construcción como arenilla para hacer pisos. El dinero se bota en tonterías, pero también hay que pensar en el futuro”.

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